Tenemos que hablar del pastel de chile en nogada de Mielmesabe

Tenemos que hablar del pastel de chile en nogada de Mielmesabe

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Está causando furor con toda la razón del mundo. El pastel de chile en nogada de Mielmesabe es un ejemplo de creatividad y buen sabor.

Esto se tiene que contar en primera persona. Intenté comprar el pastel de chile en nogada de Mielmesabe en Uber Eats y me apareció un desalentador “Sold Out”. Me comuniqué entonces al Instagram de esta bakery de la colonia Roma de la Ciudad de México y los resultados fueron esperanzadores: el pastel estaba disponible bajo pedido. Así que fui por él al otro día. En una línea de tres personas —que sería más larga en un universo paralelo sin COVID-19)—, las tres estábamos comprando el mismo pastel y había órdenes de delivery encima.

¿Por qué el furor? Cerca del final de la temporada de chiles en nogada, uno de los platillos más emblemáticos de México —disponible solo de la segunda semana de julio hasta septiembre— todo lo que suene a él se convierte en objeto de deseo. El pastel, además, suena alocado y lógico a la vez. Los chiles en nogada son un plato dulce. Los ingredientes principales son frutas —pera, manzana, durazno— y, pese a que lleva carnes picadas y chile poblano, con la salsa de nuez que lo cubre, termina dando la justa sensación de ser un poco un postre. Así que en Mielmesabe aprovecharon esta característica para reinterpretarlo en el departamento de repostería.

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¿Cómo está hecho el famoso pastel de chile en nogada de Mielmesabe?

Se trata de una versión ingeniosa de un ya de por sí ingenioso platillo. Recordemos que fue creado por las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla para honrar a Agustín de Iturbide y su Ejército Trigarante. Las religiosas se inspiraron en los colores patrios y el resultado es un plato icónico de la nación. Dos siglos después, para crear su pastel de chile en nogada, Mielmesabe ha hecho un postre ejemplar. Es un pastel ed manzana, pera, durazno, plátano, almendra y nuez relleno de una compota de chile poblano, cubierto de betún de nogada hecho con queso crema y nuez y decorado con granada y grageas de azúcar verdes.

La textura es increíble. Esponjosa y bien hidratada. El aroma del betún te hace pensar que de verdad hay un chile en nogada sobre tu plato. Es dulce, pero no tanto como para que no te comas dos rebanadas seguidas. Se trata de un postre elegante como el platillo en el que está inspirado. La compota de chile poblano sorprende porque, dependiendo del ingrediente, da un toque ligeramente picante, apenas una evocación. Lo venden por rebanada o para 4, 6, 10, 15 o 20 personas ya sea en su local de Monterrey 225, Roma o en Uber Eats, Didi Food, Rappi o Sin Delantal. Para una familia de cinco, el de 10 rebanadas es el más recomendable. Y aunque este año prescindirá de noches mexicanas, es un gran elemento para celebrar el mes patrio en casa.

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