Científicos de ETH Zúrich descubren cómo recuperar hasta el 98% de los componentes del vidrio acrílico para fabricar plástico nuevo.
Imagina que una ventana, una lámpara o un anuncio luminoso pudieran reciclarse para convertirse en un producto completamente nuevo, sin perder calidad. Parece demasiado bueno para ser verdad, pero científicos de Suiza están cada vez más cerca de conseguirlo.
Un equipo de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich desarrolló una técnica que permite recuperar hasta el 98% de los componentes originales del vidrio acrílico, un material que utilizamos todos los días y que, con frecuencia, termina convertido en basura.
El descubrimiento, anunciado el 19 de octubre de 2026 y publicado en la revista científica Nature Chemistry, podría cambiar la manera en que reciclamos este plástico.
Suiza y los que están detrás del descubrimiento
La investigación fue encabezada por Athina Anastasaki, profesora y especialista en materiales de la ETH Zúrich, junto con el científico Richard Whitfield, autor principal del estudio.
También participaron investigadores de los equipos de los profesores Tae-Lim Choi y Gunnar Jeschke, quienes ayudaron a encontrar la fórmula para simplificar el reciclaje.
Anastasaki llevaba años buscando una manera de recuperar los ingredientes originales del acrílico. El problema era que los métodos anteriores necesitaban demasiada energía, sustancias adicionales o equipos especiales.
Hasta que encontraron una solución sorprendentemente sencilla: una sola sustancia química económica era suficiente para iniciar el proceso.
¿Cómo lograron darle una segunda vida al acrílico?
El vidrio acrílico, también conocido como Plexiglás, se utiliza en ventanas, muebles, vitrinas, letreros y luces de automóviles.
Aunque parece vidrio, en realidad es un plástico. Y cuando se desecha, reciclarlo para obtener un material de la misma calidad puede resultar complicado.
Lo que hicieron los científicos fue encontrar una manera de desarmar el acrílico en sus ingredientes originales, casi como si separaran las piezas de un juguete de construcción para volver a armarlo desde cero.
Después, esos ingredientes pueden utilizarse para fabricar acrílico nuevo, con la misma calidad que el original.
Lo más interesante es que el método funciona incluso con materiales de colores o que contienen algunas impurezas, algo especialmente útil cuando se trata de residuos reales.
Menos energía y menos complicaciones
Otra de las grandes ventajas es que el nuevo procedimiento necesita mucho menos calor que los métodos tradicionales.
Mientras algunas técnicas requieren temperaturas de al menos 400 °C, la desarrollada en Zúrich comienza a funcionar a poco más de 200 °C.
Además, no necesita disolventes y utiliza un solo ingrediente químico adicional, lo que podría hacer que el reciclaje sea más sencillo y económico.
Para la industria, esto representa una oportunidad importante: los investigadores consideran que podría adaptarse a instalaciones que ya existen, sin tener que construir fábricas completamente nuevas.
¿Significa que pronto podremos reciclar todo el plástico?
Todavía no. El descubrimiento funciona con vidrio acrílico, no con todas las variedades de plástico que usamos diariamente.
Además, aunque los resultados de laboratorio son prometedores, aún falta demostrar que el método puede utilizarse a gran escala.
La ETH Zúrich ya solicitó una patente y busca empresas interesadas en llevar la tecnología a la industria.
Mientras tanto, Anastasaki y su equipo quieren investigar si el mismo principio podría funcionar con otros materiales, como el poliestireno, utilizado en numerosos envases y productos cotidianos.
Un paso hacia un mundo con menos residuos
La importancia de este avance está en que propone algo diferente al reciclaje tradicional: no transformar un plástico viejo en uno de menor calidad, sino recuperar sus ingredientes para empezar de nuevo.
Si consigue aplicarse industrialmente, podría ayudar a reducir residuos y disminuir la necesidad de fabricar tanto plástico a partir de materias primas nuevas.
Y aunque todavía queda camino por recorrer, la investigación deja una idea esperanzadora: algunos materiales que hoy consideramos basura podrían convertirse, una y otra vez, en productos tan buenos como los nuevos.
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