Nueva York dice adiós a los carruajes de caballos en Central Park, tras la muerte de una turista

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Nueva York dice adiós a los carruajes de caballos en Central Park, tras la muerte de una turista

Nueva York aprueba eliminar los carruajes de caballos en Central Park para 2028, tras la muerte de una turista y años de denuncias.

Durante más de 150 años, los carruajes tirados por caballos han formado parte de las postales más famosas de Nueva York. Pero esa imagen romántica de pasear por Central Park está a punto de convertirse en historia.

El 22 de octubre de 2026, el Concejo Municipal aprobó una ley para eliminar gradualmente los paseos en carruajes de caballos, después de años de denuncias por maltrato animal y accidentes que han puesto en riesgo tanto a turistas como a conductores.

La decisión llega cuatro meses después de una tragedia que conmocionó a la ciudad: la muerte de Romanch Mahajan, un joven turista de 18 años, durante un paseo familiar.

El accidente que cambió el futuro de los carruajes de caballos

El 17 de junio de 2026, Romanch Mahajan, originario de India, visitaba Central Park junto con su familia cuando el caballo que tiraba de su carruaje se desbocó.

De acuerdo con los reportes del accidente, el animal comenzó a correr sin control y el joven salió del vehículo mientras intentaba ayudar a su madre, quien también estaba en peligro.

El carruaje terminó chocando contra otro y volcó. Romanch sufrió heridas graves y murió ese mismo día.

Lo que debía ser un recuerdo de vacaciones se convirtió en una tragedia que reavivó una discusión que Nueva York llevaba décadas sin resolver.

La organización encargada de administrar Central Park, Central Park Conservancy, exigió entonces poner fin a los carruajes de caballos, al considerar que representan un riesgo en un espacio cada vez más concurrido.

Nueva York: La nueva ley pone fecha al final de una tradición

La legislación, conocida como Romanch’s Law, fue aprobada con 40 votos a favor y siete en contra.

Su objetivo es que los carruajes dejen de operar en Central Park a más tardar el 1 de junio de 2028.

La medida contempla detener la emisión de nuevas licencias, organizar la transición laboral de quienes dependen de esta actividad y establecer protecciones para los caballos que sean retirados.

También prohíbe que los animales sean enviados al sacrificio como consecuencia del cierre de la industria.

La iniciativa fue impulsada por el concejal Christopher Marte y respaldada por la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin.

Aunque la aprobación representa un paso decisivo, los carruajes no desaparecerán de inmediato: el calendario contempla un periodo de transición para trabajadores, propietarios y animales.

No fue un caso aislado: los accidentes que encendieron las alarmas

La muerte de Romanch ocurrió apenas ocho días después de otro episodio que provocó indignación.

El 9 de junio de 2026, Deniz, un caballo de 16 años, se desplomó y murió mientras trabajaba en Central Park.

Las imágenes del animal tendido en el suelo reavivaron las críticas sobre las condiciones en las que trabajan los caballos que transportan turistas.

Y los incidentes no se limitaron a esas dos fechas.

En enero de 2026, otro caballo se desbocó cerca del parque y provocó daños a varios vehículos. En mayo, un carruaje chocó contra otro y uno de los conductores tuvo que ser trasladado al hospital.

Según Central Park Conservancy, se registraron nueve incidentes relacionados con carruajes en poco más de un año hasta octubre de 2026.

Para quienes respaldan la prohibición, estos episodios demuestran que una tradición turística también puede convertirse en un problema de seguridad pública.

¿Qué pasará con los caballos y las personas que trabajan con ellos?

Uno de los puntos más debatidos ha sido el futuro de los conductores y propietarios de los carruajes.

Los representantes del sector argumentan que la prohibición amenaza una fuente de empleo y una actividad que forma parte de la identidad turística de Nueva York.

Por eso, la legislación contempla programas de transición laboral, orientación profesional, oportunidades de capacitación y la posibilidad de evaluar compensaciones económicas.

En cuanto a los caballos, la ley establece medidas para evitar que su retiro termine en destinos incompatibles con su bienestar.

Las organizaciones defensoras de los animales consideran que el cambio puede permitirles una vida alejada del tráfico, el ruido y las exigencias de trabajar en una ciudad con millones de visitantes.

Sin embargo, el destino específico de cada caballo deberá resolverse durante la transición, considerando sus necesidades y las condiciones de los lugares que puedan recibirlos.

¿Puede Nueva York conservar su encanto sin caballos?

La discusión también ha puesto sobre la mesa una alternativa: los carruajes eléctricos, vehículos de apariencia clásica que podrían ofrecer una experiencia turística similar sin utilizar animales.

La idea ya había sido planteada en propuestas anteriores, aunque enfrentó obstáculos relacionados con los costos y su implementación.

La ley aprobada en octubre no obliga a sustituir todos los carruajes por versiones eléctricas, pero deja abierta la conversación sobre nuevas formas de recorrer el parque.

Central Park recibe alrededor de 42 millones de visitas al año, una cifra que explica por qué las autoridades consideran necesario revisar actividades que convivían sin mayores dificultades con la ciudad de hace más de un siglo.

La pregunta ya no es únicamente cómo preservar una tradición, sino cómo adaptarla a las necesidades actuales de seguridad y bienestar animal.

Una nueva etapa para Central Park

Nueva York está por despedirse de una de sus imágenes turísticas más reconocibles: caballos recorriendo senderos entre árboles, edificios y visitantes.

Para algunos, será el final de una tradición entrañable. Para otros, una transformación necesaria después de años de accidentes y preocupaciones por el bienestar de los animales.

Lo cierto es que la muerte de Romanch Mahajan aceleró una decisión que llevaba casi dos décadas en discusión.

Ahora comienza una etapa distinta: garantizar que el retiro de los carruajes se realice de manera responsable, que los trabajadores tengan alternativas y que los caballos reciban un destino adecuado.

Porque una ciudad también puede reinventar sus tradiciones. Y Central Park seguirá siendo uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York, incluso cuando sus carruajes de caballos dejen de circular.

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