Moverse a favor de la salud mental: invirtamos en ella

Moverse a favor de la salud mental: invirtamos en ella

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El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora, desde 1994, cada 10 de octubre. Se trata de un momento para reflexionar sobre un tema que, por años, se ha echado en saco roto.

Durante décadas, los padecimientos mentales como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia y muchos otros se consideraban “locuras” o medidas para “llamar la atención”. Respuestas como “échale ganas” o “no estés triste”, aunque con buenas intenciones, no hacían más que ignorar el problema e incluso agravarlo. El Día Mundial de la Salud Mental busca recordarnos que la salud mental es tan seria e importante como la salud física. Y también que no debe ser un tema tabú.

Así como muchas personas necesitan consultar a un gastroenterólogo o a un cardiólogo, otras necesitan la revisión y tratamiento que solo puede ofrecer un psiquiatra. Y esto debe normalizarse para que más gente que los padece pueda atenderse libre de los prejuicios sociales.

Es urgente normalizar la medicación psiquiátrica.

La Organización Mundial de la Salud nos invita a utilizar este día para poner atención en la identificación, tratamiento y prevención de trastornos. Cada año, este día es dedicado a alguna temática específica como a la prevención del suicidio, al abuso de sustancias, a la dignidad y la salud mental, etcétera. Este año, el tema es “Moverse a favor de la salud mental: invirtamos en ella”.

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Este año, Día Mundial de la Salud Mental centra la atención en la pandemia

La invitación “Moverse a favor de la salud mental: invirtamos en ella” es válida y urgente desde hace muchos años. Pero en 2020 cobra sentido hasta para los más escépticos (porque, respecto a estos temas de salud, aún los hay). Este Día Mundial de la Salud Mental la OMS apunta que “se celebra en un momento en que nuestras vidas cotidianas se han visto considerablemente alteradas como consecuencia de la pandemia de COVID-19”. Los retos de salud, económicos, sociales y emocionales por los que está pasando la humanidad entera tienen un impacto directo en la salud mental colectiva.

La OMS está consciente del miedo de muchos a salir a trabajar y contagiarse, a lo difícil que resulta para los estudiantes —y sus padres— tomar clases en línea y a la complejidad para gestionar el dolor ante la pérdida de seres queridos en un momento en el que al luto se le han arrancado todos sus rituales.

Es por eso que la campaña de 2020 hace un llamado a las inversiones monetarias a favor del estudio y el tratamiento de la salud mental. Uno de los pilares más importantes, y al mismo tiempo uno de los más vulnerables, del bien individual y colectivo.

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