Estrés térmico por calor: ¿qué es y cómo prevenirlo?

Estrés térmico por calor: ¿qué es y cómo prevenirlo?

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Aunque se confunde mucho con los golpes de calor, el estrés térmico por calor tiene sus propios síntomas y es importante que los conozcas.

La primavera y el verano pueden ser una auténtica tortura en algunas ciudades del mundo: por más que nos guste el calor, a veces es francamente insoportable. Y además, puede tener consecuencias como el llamado estrés térmico por calor.

Aunque quizá no hayas escuchado de este término, el estrés térmico por calor es común principalmente en los meses de primavera y verano.

El estrés térmico por calor sucede cuando los mecanismos del cuerpo para controlar su temperatura interna comienzan a fallar. Uno de los factores es la temperatura del aire, que entre más alta, existe más riesgo de que se presente.

Foto: Unsplash

En esto también influye el tipo de trabajo físico que se está haciendo, la humedad, la ropa que usamos y otros factores que incrementan el calor que siente una persona.

De acuerdo con el Ejecutivo de Salud y Seguridad del Reino Unido, organización enfocada a reducir las muertes y problemas de salud en empleados alrededor del territorio, el cuerpo reacciona al calor incrementando el flujo de la sangre a la superficie de la piel y sudando para mantener la temperatura.

Así puedes identificar el estrés térmico por calor

Este padecimiento sucede con mayor frecuencia en personas con empleos que requieren alta actividad física, como en construcción.

Debido a que es un tema del que se habla muy poco, algunas personas pueden confundir el estrés por calor con la simple sensación de alta temperatura, como si tuviera mucho calor.

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Pero el estrés térmico por calor tiene señales muy claras:

– La humedad y la ropa evitan la evaporación del sudor, impidiendo que se regule la temperatura del cuerpo. Esto sucede incluso si usamos los pantalones equivocados.

– El calor del cuerpo no se pierde debido a la taza de trabajo o movimiento físico, por lo cual la temperatura del cuerpo sube.

– El cuerpo gana más calor del que puede perder.

– La alta temperatura del cuerpo provoca que se liberen altas cantidades de sudor, lo cual puede provocar deshidratación y eso otros problemas.

Además, el estrés térmico por calor puede provocar calambres musculares, irritación por calor, sed severa, dificultad para concentrarse, pero además puede causar que una persona se desmaye en algún momento, o que tenga cansancio por calor (lo cual provoca fatiga, náuseas y dolores de cabeza) o un golpe de calor (presentando confusión, convulsiones y pérdida de conciencia).

Por otra parte, el estrés térmico por calor puede ser particularmente peligroso en personas que tengan condiciones preexistentes, como enfermedades respiratorias, cardiovasculares o diabetes. Por ejemplo, el calor también impulsa el ritmo cardiaco lo cual puede poner en riesgo a una persona con problemas del corazón.

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¿Cómo evitar el estrés térmico por calor?

La forma más simple de evitar el estrés térmico por calor es utilizar la vestimenta adecuada. Si realizas actividades de riesgo o si trabajas en lugares encerrados (como en minas, lavanderías, panaderías, plantas nucleares u otras), es necesario que cuentes con ropa fresca y transpirable.

Tomar mucha agua también será importante para evitar perder líquidos en exceso y que esto conlleve a una deshidratación. Y claro, si te es posible, mantente en lugares frescos o alejado del sol lo más posible.

Si vas a realizar actividades al aire libre y en climas con alta temperatura, intenta tomar descansos de vez en cuando en sitios menos calurosos. Dale oportunidad a tu cuerpo a irse recuperando poco a poco.

Es común ver el estrés térmico por calor en turistas que llegan a sitios muy calurosos, pero no están acostumbrados a ello. Si tienes en mente visitar lugares con altas temperaturas, sigue estos consejos y evita tener que pasar el resto de tus vacaciones con suero intravenoso.

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Por último, si trabajas en una oficina, el estrés térmico por calor también podría presentarse en ciertas épocas del año. Si no tienes acceso a ventanas que puedas abrir para refrescar el aire, utiliza ventiladores o aire acondicionado.

Sólo ojo, ya que abusar de estos mecanismos de enfriamiento del aire también pueden causar problemas, como asma, alergia, rinitis y contracturas musculares.

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