¿Tu perro tiene demasiada energía? Prueba estos 5 juegos para perros hiperactivos que combinan ejercicio, olfato y estimulación mental.
Corre por toda la casa, muerde lo que encuentra y parece que un paseo nunca es suficiente. Antes de pensar que tienes un perro “hiperactivo”, hay algo importante: muchas veces esa energía responde a que necesita más ejercicio, estimulación mental o actividades adecuadas para su raza y edad.
De hecho, la American Kennel Club señala que muchos perros considerados hiperactivos simplemente necesitan una rutina más completa. Y no todo consiste en correr: hacerlos pensar, buscar y resolver problemas también puede ayudar a canalizar su energía.
1. Esconde premios y déjalo usar la nariz
Este es probablemente uno de los juegos más fáciles. Esconde pequeñas porciones de su alimento o premios en diferentes lugares de la casa y deja que los encuentre.
Los juegos de olfato permiten que el perro explore y resuelva un problema por sí mismo. Además, los expertos recomiendan este tipo de enriquecimiento porque ayuda a combatir el aburrimiento y mantiene al perro mentalmente ocupado.
Empieza con escondites fáciles y aumenta poco a poco la dificultad.
2. Convierte su comida en un rompecabezas
Si termina su plato en segundos, haz que trabaje un poco por él. Puedes utilizar un tapete olfativo, un juguete dispensador o esconder croquetas en una toalla doblada, incluso, poner algo de fruta en agua.
Los juguetes de forrajeo estimulan conductas naturales como buscar, olfatear y manipular objetos. Además, prolongan el momento de la comida y mantienen su atención en una actividad concreta.
Tip: utiliza parte de su ración diaria en lugar de sumar premios extra para evitar un exceso de calorías.
3. Juega a las escondidas con él
Pídele que se quede quieto, escóndete en otra habitación y llámalo. Cuando te encuentre, prémialo con caricias, juego o una pequeña recompensa.
Parece sencillo, pero combina olfato, atención, movimiento y obediencia. Además, refuerza comandos como “quieto” y “ven”. El AKC lo recomienda como una actividad que aporta estimulación física y mental incluso dentro de casa.
4. Arma una pista de obstáculos
No necesitas convertir tu sala en un gimnasio canino. Unas cajas, cojines y objetos estables pueden servir para crear un pequeño circuito donde tenga que rodear, pasar por debajo o caminar entre obstáculos.
La actividad combina ejercicio con resolución de problemas. Eso sí, evita saltos altos y superficies resbalosas, especialmente en cachorros, perros mayores o mascotas con problemas articulares. Los expertos recomiendan adaptar siempre los obstáculos a la edad, tamaño, movilidad y condición física del perro.
5. Enséñale algo nuevo
Sentarse, tocar tu mano con la nariz, guardar sus juguetes o buscar un objeto por su nombre también cuentan como actividad.
Las sesiones cortas de entrenamiento obligan al perro a concentrarse y resolver qué comportamiento le dará una recompensa. Además, el enriquecimiento cognitivo puede ayudar a reducir conductas asociadas con aburrimiento y exceso de energía.
Cinco o diez minutos pueden ser suficientes para empezar. Lo importante es mantener la experiencia positiva y terminar antes de que pierda el interés.
Cansarlo no significa hacerlo correr hasta agotarse
Un perro con mucha energía necesita movimiento, pero también necesita olfatear, explorar, aprender y descansar. Por eso, una buena rutina combina paseos, juegos físicos y actividades mentales adaptadas a cada animal.
Y si tu perro permanece excesivamente inquieto a pesar de tener suficiente ejercicio, descanso y estimulación, vale la pena consultarlo con el veterinario. Algunas condiciones médicas o problemas de comportamiento también pueden provocar una actividad fuera de lo habitual.
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