En el Día Mundial del Reiki descubre cómo utilizar esta práctica como un momento de relajación y conoce la curiosa relación de Lili Reinhart con esta técnica.
¿Estrés, tensión y una cabeza que no deja de pensar? El reiki se ha popularizado como una práctica de bienestar para crear momentos de calma y relajación. Pero alrededor de él también existen afirmaciones sobre “sanación energética”, dolores y enfermedades que no cuentan con el mismo respaldo científico.
En el marco del Día Mundial del Reiki, que se conmemora cada 15 de agosto, hay una manera mucho más práctica de acercarse a esta técnica japonesa: utilizarla como un espacio de relajación, sabiendo desde el principio qué sucede durante una sesión y cuáles son sus límites.
¿Qué pasa durante una sesión?
La experiencia suele ser bastante sencilla. Permaneces vestido y normalmente te recuestas en una camilla. El practicante coloca las manos suavemente sobre distintas partes del cuerpo o las mantiene a poca distancia durante algunos minutos.
No hay masajes, agujas ni manipulaciones musculares. Una sesión también suele realizarse en un ambiente tranquilo, con pocos estímulos, lo que puede facilitar que la persona descanse y se relaje.
¿Puede ayudarte con el estrés?
El reiki puede convertirse en un buen aliado para crear momentos de calma y desconexión. Algunas investigaciones han encontrado disminuciones en medidas de ansiedad, estrés y dolor después de este tipo de sesiones.
Además, la experiencia reúne varios elementos que favorecen la relajación: permanecer en silencio, reducir los estímulos, respirar con calma y dedicar unos minutos exclusivamente al bienestar personal.
El National Center for Complementary and Integrative Health, perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, reconoce que el reiki ha sido estudiado para condiciones como ansiedad, estrés y dolor, aunque todavía se necesita evidencia científica más sólida para confirmar sus efectos como tratamiento médico.
Por eso, una buena forma de acercarte al reiki es incorporarlo como una práctica complementaria de bienestar: un espacio para bajar el ritmo, relajarte y regalarte una pausa en medio de la rutina.
¿Qué puedes hacer para aprovechar la experiencia?
Llega con ropa cómoda y evita acudir con prisas. Antes de comenzar, explica si prefieres que no exista contacto físico. Después, intenta algo sencillo: guarda el teléfono, cierra los ojos y concéntrate en respirar lentamente durante la sesión.
No necesitas sentir calor, hormigueo, “energía” ni ninguna sensación especial para hacerlo correctamente. Y al terminar, pregúntate algo muy concreto: ¿me siento más relajado que cuando llegué?
Esa puede ser una forma mucho más útil de valorar si la experiencia funciona para ti.
De Hollywood al reiki: Lili Reinhart se convirtió en maestra
Un dato curioso es que la actriz Lili Reinhart, conocida por interpretar a Betty Cooper en Riverdale, llevó su interés por esta práctica mucho más lejos.
La actriz ha hablado del reiki como parte de su experiencia personal de bienestar y espiritualidad. Su historia no constituye evidencia de sus efectos médicos, pero sí muestra hasta qué punto esta práctica ha salido de los espacios tradicionales para incorporarse a las rutinas de bienestar de figuras públicas y nuevas generaciones.
Un ritual de calma, no una cura
Quizá ahí está una forma más sencilla de entender esta práctica. Si disfrutas permanecer unos minutos en silencio, concentrarte en tu respiración y recibir una sesión que te permita bajar el ritmo, el reiki puede convertirse en otro ritual dentro de tus hábitos de bienestar.

Este 15 de agosto, Día Mundial del Reiki, puedes acercarte a esta práctica con curiosidad, pero también con información. Si te ayuda a relajarte, puede tener un lugar en tu rutina. Si tienes un problema de salud, el lugar indicado sigue siendo la consulta con un profesional.
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