Hallan en Kenia la tumba más antigua de hace 78,000 años

Hallan en Kenia la tumba más antigua de hace 78,000 años

El descubrimiento concluye que el ser humano ha cuidado a sus muertos desde hace milenios. Es la sepultura más antigua encontrada hasta el momento.

Un grupo de científicos son los responsables del hallazgo de la tumba más antigua en una cueva conocida como Panga ya Saidi, cerca de la costa de Kenia. La importancia de este descubrimiento es que constata que los seres humanos cuidamos y enterramos a los muertos desde hace, por lo menos, 78,000 años. Además, los huesos pertenecen a un niño de unos tres años. Y los investigadores ya le han dado un nombre. Se llama Mtoto, que significa ‘niño’ en suajili.

El estudio se ha publicado en la revista científica Nature y ha sido liderado por María Martinón-Torres. Todo comenzó con unas excavaciones en 2010. Los antropólogos estaban estudiando los vínculos de las poblaciones de la Edad de Piedra Media con la muerte. Tres años después de comenzar, hallaron trozos de hueso. Pero fue en 2017 cuando encontraron el cuerpo del niño.

La paleoantropóloga María Martinón le enseña los restos de Mtoto al arqueólogo Emmanuel Ndiema, en Nairobi.

Estaba enterrado en un hueco circular de tres metros de profundidad bajo el piso. Allí descansaban unos huesos que ya estaban en muy mal estado por la acumulación de milenios. El rescate de los restos fue complicado. Los mantuvieron en una estructura de escayola y lo llevaron a Burgos, al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana que dirige la científica Martinón. Después de un análisis exhaustivo, pudieron confirmar que los huesos eran de un niño.

La tumba más antigua delata el cuidado de los muertos

Lo más alucinante también es que hay indicios de que el enterramiento fue hecho con sumo cuidado. Al resolver el enigma de cómo estaban posicionados los huesos, la conclusión es que posiblemente lo sepultaron con una especie de sumario o almohada. Martinón cree que “la extrema delicadeza y ternura” con la que fue tratado muestra que el niño significaba algo para su grupo. Está arropado como lo habrían arropado en el lecho al ponerlo a dormir”, detalla.

Representación artística de la tumba del niño Mtoto y cómo suponen que lo enterraron.

«Este niño fue enterrado en una zona residencial, cerca de donde vivía su comunidad», cuenta Martinón. «Esto podría mostrar cuán íntimamente relacionaban la vida y la muerte. Incluso cuando morimos, continuamos siendo alguien para nuestro grupo«, desgrana.

En este descubrimiento han participado un grupo de científicos coliderados por el Centro nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, el Instituto Max Plank y el Museo Nacional de Nairobi junto al director científico del Museo de Evolución Humana de Burgos, Juan Luis Arsuaga. Mtoto está ahora el el Museo de Kenia (Museum of Kenya).

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