Verdades y mitos sobre los huevos orgánicos

Verdades y mitos sobre los huevos orgánicos

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Al momento de decidir qué comer, elige siempre con libertad, pero que tu base sea siempre defender prácticas éticas.

Los huevos son un imprescindible dentro de nuestra canasta básica. Por eso es muy importante que conozcas los diferentes sistemas de cría de gallinas ponedoras y así tu elección vaya encaminada a defender prácticas éticas. De esta manera, romperás mitos alrededor de los huevos orgánicos.

Por ejemplo, está la cría de gallinas ponedoras en jaulas (la peor opción de todas), o las gallinas de suelo que si bien ya no están en una jaula siguen encerradas en un espacio, pero también están las camperas que son las que campan libremente o las de producción ecológica. Estas últimas no solo viven en libertad sino que además comen piensos ecológicos certificados. Por supuesto, su precio es más elevado pero no nos debería importar ya que ningún animal debe ser maltratado para alimentarnos.

En la guía de Greenpeace Y tú… ¿Sabes lo que comes? se señala que la mejor opción es consumir huevos ecológicos y orgánicos. En ella destacan en primer lugar la firma Aires de Campo como una buena opción de consumo.

De hecho, la firma especializada en la venta de productos orgánicos certificados es la única empresa con granjas productoras de huevos en todo México que cuenta con el Certificado de Buenas Prácticas Pecuarias, emitido por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

Además de conocer cómo viven las gallinas ponedoras, es importante que sepas leer también el etiquetado. Los huevos que compras en el supermercado cuentan todos con la fecha en la que las gallinas pusieron los huevos y su fecha de caducidad o recomendación de consumo previo a una fecha en concreto. Algo muy importante porque un huevo solo está fresco los primeros 28 días posteriores a su puesta.

En cuanto a su clasificación, seguro has leído en alguna receta que se necesitan huevos grandes tamaño L. Esto significa su peso. Los pequeños o S pesan menos de 53 gramos, el peso de los medianos (M) va de los 53 a los 63 gramos y los grandes (L) pesan entre 63 y 73 gramos.

Mentiras sobre los huevos

Ahora que ya tienes claro los datos básicos es importante que sepas que no todo es verdad dentro del mundo del huevo.

Por ejemplo, no hay evidencia científica alguna sobre las propiedades maravillosas de los huevos ecológicos. Es decir, un huevo tiene las mismas propiedades, provenga de gallinas ponedoras enjauladas o no. Aquí, nuevamente, es la ética la que nos debe guiar.

El color tampoco es determinante para su calidad o su sabor. Sea blanco o amarillo, la única diferencia es la gallina ponedora.

Por último, en el mercado han aparecido algunos huevos que claman poseer determinadas sustancias que enriquecen al huevo como, por ejemplo, los ácidos grasos omega 3. Nada más lejos de la realidad, lo que sucede es que esas gallinas han sido alimentadas con piensos enriquecidos con esa sustancia, pero nuevamente, no hay evidencia científica de los efectos beneficiosos para nuestra salud.

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