Increíble, pero cierto: a las abejas les encanta la aromaterapia

Increíble, pero cierto: a las abejas les encanta la aromaterapia

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Un estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que las abejas trabajan mejor en los cultivos cuando se les provee de aromaterapia.

Sabemos que son de los insectos más esenciales para el planeta. También que son trabajadoras, diligentes y muy inteligentes. Pero si hay algo que no sabíamos sobre las abejas es que les encanta la aromaterapia. Eso lo descubrió el biólogo argentino Walter M. Farina, estudiando lo que solía ser un problema para algunos agricultores que rentan colmenas. Y es que, a veces, las abejas, en lugar de polinizar los cultivos esperados, se distraen con las flores silvestres que les resultan más atractivas.

Buscando guiarlas hacia la tarea para la que fueron “contratadas”, Farina descubrió que podía llevarlas a los cultivos necesarios utilizando aromas. No fue un camino corto, el biólogo y sus colegas tardaron aproximadamente seis años en descubrir qué podía atraer más a las abejas. Tras varios experimentos con agua azucarada con olor a girasol y jazmín, notaron que a las abejas les encanta el girasol y que, cuando se exponen a su olor, trabajan más y mejor.

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¿De qué nos sirve saber que a las abejas les encanta la aromaterapia?

Se trata de un gran descubrimiento. En el panorama general, es sorprendente que, como nosotros, las abejas respondan con productividad cuando los olores a su alrededor les gusta. Por otro, tiene aplicaciones prácticas importantes que, de hecho, se han probado ya que se trató de una investigación de campo y no de una de laboratorio.

Poder guiar a las abejas a cultivos específicos por medio de la aromaterapia será de utilidad para los agricultores. Esto porque ayudarán a polinizar, por ejemplo, los arándanos y las almendras que disfrutaremos más tarde en nuestras mesas, sin que las abejas caigan en la tentación de ir donde las flores silvestres. Esto es importante porque los agricultores suelen invertir su dinero en rentar las colmenas, y las abejas distraídas tienen un impacto en su economía. Ahora que, gracias a Walter M. Farina y su equipo, se sabe que un poco de aroma a girasol las atraerá hacia su misión, la labor podrá ser mucho más relajante. Y esto aplica tanto para estos maravillosos insectos como para los humanos que trabajan con ellos.

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