El jardín de Narciso de Yayoi Kusama, una reflexión sobre un mundo ideal
El jardín de Narciso, Yayoi Kusama. Foto: David Zwirner.

El jardín de Narciso de Yayoi Kusama, una reflexión sobre un mundo ideal

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El jardín de Narciso de Yayoi Kusama ha llegado al museo The Momentary en Arkansas. La obra nos ofrece, desde 1966, una reflexión sobre un mundo ideal a la que es hora de hacerle caso.

El museo The Momentary es la nueva casa de El jardín de Narciso, obra de Yayoi Kusama que ha recorrido el mundo desde 1966. Se trata de una muestra expansiva e inmersiva a la vez que obliga a los visitantes a ver su propio reflejo y el del resto de los presentes en las 900 esferas reflejantes que componen la pieza. Para la curadora asistente del museo Kaitlin Maestas, lo más emocionante de esta instalación en The Momentary es que se trata de la primera vez que se expone en un exterior con ambiente industrial.

“Las esferas reflejan, de manera simultánea a la gente, a la arquitectura y al cielo. No puedes evitar caminar sintiéndote más y más conectado con el mundo que te rodea”. Y es que esa es la premisa detrás de El jardín de Narciso. Para Kusama, las esferas representan un universo interconectado en el que ninguna esfera puede estar sola. Esto es una reflexión sobre la sociedad humana ideal en la que todos los “puntos”, es decir “las personas”, se ayudan unos a otros.

Yayoi Kusama, Narcissus Garden, 1966, esferas de acero inoxidable, Coleccción de OZ Art. Cortesía de Ota Fine Art y Victoria Miro © YAYOI KUSAMA.

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La historia de El jardín de Narciso de Yayoi Kusama data de 1966

El jardín de Narciso de Yayoi Kusama es una pieza que se ha mostrado en diversos espacios y de diferentes maneras desde que fue presentada en 1966. La artista japonesa la mostró en Venecia, durante una participación no oficial en la famosa Bienal de arte de dicha ciudad.

Kusama instaló las esferas frente al pabellón italiano y puso un letrero que decía “El jardín de Narciso, Kusama. Tu narcisimo a la venta”. Como sabemos, en la mitología griega Narciso era un joven tan bello que enamoraba a toda persona que lo veía. Pero él los rechazaba a todos ya que estaba enamorado de su propio reflejo, que veía en una fuente en la que, querido alcanzar la imagen, terminó por ahogarse, dando origen a la flor que lleva su nombre.

Yayoi Kusama en la Bienal de Venecia de 1966. Foto: dazeddigital.com

Kusama vendió las esferas por 2 dólares cada una. Y con esa obra, presentada de manera paralela a la muestra, se mostró como una artista sin miedo a enfrentarse a un mundo dominado por hombres blancos. Una mujer asiática tomó una iniciativa arriesgada que marcó el camino para que se convirtiera en uno de los máximos referentes del arte contemporáneo. Si bien en la muestra de The Momentary las esferas no están a la venta, la reflexión, que es sin duda lo más valioso que hay en ella, es gratuita y posible de obtener incluso a la distancia.

Kusama vendiendo una de las esferas de El jardín de Narciso en la Bienal de Venecia en 1963. Foto: Artspace.

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