Un gato de las arenas fue captado en Marruecos. Conoce al pequeño felino adaptado para sobrevivir en algunos de los desiertos más extremos.
A primera vista podría parecer un gato que se alejó demasiado de casa. Sin embargo, este pequeño felino está exactamente donde debe estar.
Un gato de las arenas (Felis margarita) fue captado recientemente en el desierto de Marruecos. El encuentro llamó la atención por lo difícil que resulta observar a este animal en libertad.
Su cara redonda, enormes orejas y tamaño pequeño pueden engañar. En realidad, estamos ante uno de los felinos mejor preparados para sobrevivir en ambientes desérticos.
Un gato hecho para vivir entre arena
El gato de las arenas habita regiones áridas del norte de África, la península arábiga y partes de Asia. A diferencia de otros felinos que también pueden aparecer en zonas secas, esta especie está especialmente adaptada a vivir en desiertos.
Su pelaje claro funciona como camuflaje entre la arena y las rocas. Además, posee pelo abundante en las plantas de las patas, una característica que ayuda a protegerlas de las temperaturas extremas del suelo y facilita su desplazamiento sobre superficies arenosas.
Sus grandes orejas tampoco están ahí solamente para hacerlo irresistible.
Le proporcionan una audición muy sensible que puede ayudarle a localizar pequeños animales escondidos bajo la arena.
Puede pasar largos periodos sin beber directamente
Sobrevivir en el desierto exige aprovechar cada recurso.
El gato de las arenas obtiene buena parte del agua que necesita de sus presas. Su dieta incluye principalmente pequeños roedores, aunque también puede alimentarse de reptiles, aves, insectos y otros animales disponibles en su entorno.
Eso no significa que nunca beba agua cuando la encuentra. Sin embargo, su organismo está adaptado para vivir durante largos periodos obteniendo humedad de los alimentos.
Durante las horas de mayor calor suele refugiarse en madrigueras. Después, cuando las temperaturas bajan, sale a buscar alimento.
Esta vida principalmente nocturna es precisamente una de las razones por las que resulta tan complicado encontrarlo.
Encontrarlo puede ser todo un reto
No basta con caminar por el desierto y esperar que aparezca uno. Su color se confunde con el paisaje, se mueve principalmente durante la noche y puede ocupar territorios enormes.
Una investigación realizada precisamente en el Sahara marroquí siguió gatos de las arenas mediante collares de radio durante varios años. Los científicos observaron desplazamientos mucho mayores de lo esperado y señalaron que algunos individuos podían recorrer grandes distancias.
El estudio también mostró lo poco que todavía conocemos sobre la vida de estos pequeños felinos. Incluso localizarlos mediante tecnología puede convertirse en un desafío.
Marruecos es clave para conocerlos mejor
Los paisajes desérticos del sur de Marruecos se han convertido en un sitio importante para estudiar a la especie.
Investigadores de Panthera, el Zoológico de Colonia y organizaciones locales han trabajado en la región para conocer sus movimientos, territorio y comportamiento.
Estos proyectos están revelando que el gato de las arenas puede utilizar espacios mucho más amplios de lo que se creía anteriormente.
Y cada nuevo registro aporta información para entender mejor dónde vive y qué necesita para sobrevivir.
Es difícil de ver, pero eso no significa que esté en peligro crítico
La apariencia esquiva del animal puede dar la impresión de que quedan muy pocos. Sin embargo, conviene distinguir entre una especie difícil de observar y una especie extremadamente amenazada.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica actualmente al gato de las arenas como de Preocupación Menor a escala global. Eso no significa que esté libre de amenazas.
La degradación del hábitat, la reducción de sus presas, algunas actividades humanas y los conflictos con animales domésticos pueden afectar a determinadas poblaciones.
Además, todavía existen vacíos importantes sobre cuántos ejemplares viven realmente en libertad. Por eso, cada imagen conseguida en su ambiente natural tiene algo especial.
Mientras nosotros vemos un pequeño gato con enormes orejas mirando desde la arena, la ciencia ve a un extraordinario especialista del desierto que todavía guarda muchos secretos.
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