¿Trabajar en la Antártida rodeado de pingüinos? Port Lockroy contrata personal para su histórica base y ofrece sueldo, hospedaje y viáticos.
Cinco meses en una pequeña isla de la Antártida, rodeado de pingüinos, montañas cubiertas de nieve y algunos de los paisajes más espectaculares del planeta. Además, con sueldo, alojamiento, comida y viaje incluidos.
Parece el anuncio de una aventura extrema, pero es un trabajo real.
Cada temporada, el UK Antarctic Heritage Trust (UKAHT) selecciona a un pequeño equipo para vivir y trabajar en Port Lockroy, una histórica base británica situada en la isla Goudier, frente a la península Antártica.
Entre sus responsabilidades están recibir visitantes, atender una tienda, operar una peculiar oficina postal, cuidar edificios históricos y hasta realizar observaciones de la población de pingüinos.
La convocatoria para la temporada 2026-2027 ya cerró, pero la organización realiza este proceso de contratación periódicamente. Y conocer las condiciones ayuda a entender por qué este puede ser uno de los trabajos más extraordinarios —y duros— del mundo.
Cinco meses en una isla diminuta
Port Lockroy está ubicado en la pequeña isla Goudier, un territorio tan reducido que la convivencia y el aislamiento forman parte importante de la experiencia.
La base fue establecida en 1944 como una estación británica y funcionó como centro de investigación hasta 1962. Décadas después fue restaurada y actualmente opera durante el verano austral como museo, tienda y oficina postal.
También se ha convertido en uno de los sitios históricos más visitados de la Antártida por pasajeros de barcos de expedición y cruceros.
UKAHT calcula que alrededor de 10 mil personas pueden pasar por Port Lockroy durante una temporada. Así que aquello de mudarse a la Antártida para escapar de todo no funciona exactamente aquí.
De hecho, hay días en los que pueden llegar cientos de visitantes a esta diminuta base rodeada de hielo.
Sí, una de las tareas es observar pingüinos
Port Lockroy comparte territorio con una colonia de pingüinos papúa, uno de los grandes atractivos naturales de esta región antártica.
Por eso, el equipo participa en observaciones y registros de la fauna local para obtener información sobre los animales que viven y se reproducen alrededor de la base.
De ahí nació uno de los titulares que ha hecho famoso al empleo alrededor del mundo: “te pagan por contar pingüinos”. Sin embargo, esa es solamente una pequeña parte del trabajo.
Los integrantes también deben atender visitantes, trabajar en la tienda, mantener los edificios y objetos históricos, participar en actividades de recaudación de fondos, generar contenido y colaborar con la operación cotidiana de la estación.
También manejarás una oficina de correos en el fin del mundo
Quizá esta sea una de las partes más curiosas del empleo.
Port Lockroy alberga una oficina postal del Territorio Antártico Británico, conocida popularmente como la Penguin Post Office.
Los turistas pueden enviar desde ahí postales que comienzan un larguísimo recorrido desde la Antártida hasta llegar a diferentes partes del planeta.
Durante la temporada, el equipo debe encargarse también de clasificar y gestionar esta correspondencia.
Así que un día puedes estar registrando información sobre pingüinos y poco después trabajando con cartas enviadas desde uno de los lugares más remotos del mundo.
¿Cuánto pagan por trabajar en la Antártida?
La convocatoria 2026-2027 ofrecía salarios de entre 1,449 y 2,096 libras esterlinas al mes, dependiendo de la función asignada.
Además, durante el despliegue, UKAHT proporciona viaje, alimentación, alojamiento y ropa polar esencial.
El contrato completo abarca aproximadamente seis meses porque contempla capacitación, preparación previa, trabajo en la Antártida y actividades posteriores.
La estancia propiamente antártica estaba programada desde finales de octubre de 2026 hasta finales de marzo de 2027.
La parte menos glamorosa: no hay agua corriente
Las fotografías pueden hacer que el trabajo parezca una especie de retiro entre nieve y pingüinos. La realidad es bastante más exigente.
Port Lockroy ofrece condiciones extremadamente básicas: no tiene agua corriente ni un inodoro convencional, el espacio para dormir se comparte y la privacidad es muy limitada.
Además, la isla es tan pequeña que ni siquiera puedes salir a dar una larga caminata cuando necesitas pasar un rato solo.
El equipo trabaja habitualmente atendiendo visitantes de 9:00 a 18:00 horas y puede llegar a tener solamente un día libre cada dos semanas.
A eso hay que sumar el frío, el aislamiento y la convivencia permanente con el mismo pequeño grupo de personas durante meses.
Así que, aunque las fotografías sean espectaculares, definitivamente no son vacaciones.
Tampoco cualquiera puede postularse
UKAHT busca personas resistentes, flexibles y capaces de trabajar en equipo bajo condiciones muy poco habituales.
La experiencia en atención al cliente, turismo, museos, comercio, sitios históricos o trabajos en lugares remotos puede resultar especialmente útil para conseguir uno de estos puestos.
Además, los seleccionados deben superar evaluaciones médicas y dentales antes de emprender el viaje hacia la Antártida.
Y existe una limitación importante para quienes viven en Latinoamérica: aunque UKAHT acepta candidatos de distintas nacionalidades, los aspirantes deben residir en Reino Unido y tener derecho legal para trabajar ahí.
La organización, además, no patrocina visas de trabajo para estas vacantes.
¿Todavía puedes aplicar para cuidar pingüinos?
Para esta temporada, ya no. Las solicitudes para trabajar en Port Lockroy durante 2026-2027 cerraron el 15 de marzo de 2026, y actualmente UKAHT indica en su sitio oficial que no tiene vacantes disponibles.
Sin embargo, el reclutamiento para Port Lockroy se realiza de manera recurrente, por lo que la organización recomienda seguir sus canales oficiales para conocer futuras oportunidades.
Así que si la idea de pasar meses sin agua corriente, compartiendo habitación, trabajando casi todos los días y viviendo en una isla diminuta no te hizo cerrar esta nota, quizá valga la pena estar pendiente de la próxima convocatoria.
El trabajo en el fin del mundo no son precisamente vacaciones
Port Lockroy tiene todos los ingredientes para hacerse viral: Antártida, pingüinos, una oficina postal perdida entre el hielo y un sueldo por vivir una experiencia que muy pocas personas tendrán alguna vez.
Pero quienes llegan hasta ahí no lo hacen simplemente para contemplar el paisaje. Ayudan a conservar edificios y objetos que forman parte de la historia de la exploración antártica, reciben a miles de visitantes y colaboran en la observación de la fauna local.
Los pingüinos pueden ser el mejor anuncio de empleo imaginable, pero conseguir el puesto implica estar dispuesto a trabajar donde casi todas las comodidades de la vida cotidiana desaparecen.
Y quizá ahí esté precisamente su atractivo: no es un viaje a la Antártida disfrazado de trabajo; es un trabajo de verdad que, de paso, te permite vivir en uno de los lugares más extraordinarios del planeta.
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