Estas termas romanas aparecieron debajo de unas dunas en Cádiz

Estas termas romanas aparecieron debajo de unas dunas en Cádiz

Los arqueólogos creen que forman parte de una villa romana que también tenía fábricas de salazón de pescado.

El hallazgo ha sido sorprendente porque la zona es un área de una playa transitada. Justo debajo de una dunas que rodean el Cabo Trafalgar, una de los destinos más visitados de Cádiz, han permanecido ocultas unas termas romanas muy bien conservadas. Lo que han descubierto los arqueólogos es una estructura de unos cuatro metros de alto que conserva puertas y ventanas. También se puede adivinar una gran villa romana que incluye un vivero para la cría de pescado y una fábrica de salazón.

Las dunas se ubican exactamente en la playa de Los Caños de Meca (Barbate, Cádiz) y las termas datan del siglo V. Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz localizó el ‘balneum’ mientras realizaban las excavaciones arqueológicas para el proyecto Arqueostra. «Habíamos venido aquí a investigar la acuicultura romana, pero lo que nos hemos encontrado en el Cabo Trafalgar y Los Caños de Meca son restos de todas las épocas», contó a la Agencia EFE Darío Bernal, catedrático de Arqueología y director del proyecto.

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, también señaló que los restos encontrados son «de excepcional valor patrimonial» y será protegido Bien de Interés Cultural (BIC). Además de las termas aparecidas en Cádiz, se ha hallado una tumba intacta monumental de la Edad de Bronce y unas piletas de salazones romanas completas.

«Es una estructura con un estado de conservación excepcional en la Península Ibérica y, en general, en el Mediterráneo Occidental», explicó Darío Bernal. Y es que normalmente los restos aparecen «como mucho con 50 o 60 cm de altura».

Termas con sistema de agua caliente

Bernal y su equipo aseguran que lo que han encontrado es un sofisticado complejo termal rural. Según el científico, los baños tenían un circuito de aire caliente gracias al uso de un horno que calentaba el agua a través de cámaras en el subsuelo y en las paredes. La hipótesis es que estas termas eran un lugar para el ocio y también para la higiene básica de los empleados de que trabajaban en las fábricas de salazón de pescado de la zona.

El proyecto Arqueostra sigue recogiendo frutos. Ellos estudian el origen de la acuicultura, una práctica que inventaron los romanos en Andalucía (comunidad autónoma al sur de España) y en Marruecos. Y precisamente muy cerca del Faro de Trafalgar, a unos 500 metros de las termas encontradas en Cádiz, ya hallaron estructuras de viveros y piletas romanos más antiguos que los baños. Lo que tratan de demostrar es que esta fue una zona con una industria pesquera pujante.

«Si tenían un complejo termal, probablemente hay varios edificios más soterrados que esperamos poder investigar y sacar a la luz en los próximos meses», añade Bernal.

Residencias para la élite

El descubrimiento suma muchos detalles en los que profundizar. Uno de ellos es los restos de estuco rojo, blanco y negro y de mármol que tienen las termas. El análisis de esto revelará cómo recubrían los muros de las edificaciones en esa época. Así comprobarán lo que cree el equipo de arqueólogos, que la instalación funcionó alrededor de tres siglos entre el siglo IV y el V. Con todos estos datos, toma cada vez más sentido la idea de que en esa época llegaron a la zona colonos italianos que aplicaron el desarrollo urbano romano en estas tierras.

«Es sus residencias de recreo solían tener viveros. Era un elemento de ostentación. Hay muchísimos escritos que relatan como las élites romanas presumían del tamaño de viveros y de las especies que criaban para consumo propio o para vender. Cicerón siempre atacaba estos excesos», cuenta Darío Bernal a la agencia EFE.

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