Un estudio del Hospital del Mar encontró que la preparación psicológica antes de una cirugía de columna mejora la recuperación funcional y reduce la ansiedad y la depresión tras la operación.
Prepararse para una cirugía no solo implica estudios médicos y análisis clínicos. También puede significar entrenar la mente.
Un estudio liderado por el Hospital del Mar de Barcelona demostró que la preparación psicológica antes de una cirugía de columna mejora de forma significativa la recuperación física. Pero eso no es todo, también reduce el impacto emocional del postoperatorio en pacientes con alto riesgo de desarrollar dolor crónico.
La terapia comenzó antes de entrar al quirófano
Los investigadores trabajaron con personas que serían operadas por una enfermedad degenerativa de la columna lumbar. Además, tenían un alto riesgo de sufrir dolor persistente después de la intervención.
Antes de la cirugía, un grupo recibió ocho sesiones grupales en línea de preparación psicológica, mientras que el otro siguió el tratamiento habitual, basado en el seguimiento médico y el uso de medicamentos. El objetivo fue ayudar a los pacientes a identificar pensamientos negativos, aprender técnicas para manejar el dolor y reducir la ansiedad asociada a la operación.
Los pacientes se recuperaron mejor
Los resultados fueron claros. Quienes participaron en la terapia psicológica mejoraron alrededor de un 30% su recuperación funcional y redujeron los niveles de discapacidad en comparación con quienes recibieron únicamente la atención convencional.
Además, los investigadores observaron una disminución cercana al 20% en los síntomas de ansiedad y depresión durante el proceso de recuperación. Lo más importante es que estos beneficios se mantuvieron con el paso del tiempo.
La mente también influye en el dolor
El estudio parte de una idea que cada vez cuenta con mayor respaldo científico: el dolor no depende únicamente de la lesión física. Factores como el miedo, la ansiedad, el estrés o las expectativas sobre la cirugía también influyen en cómo una persona percibe el dolor y afronta su recuperación.
De hecho, una revisión de la organización Cochrane, que analizó más de 100 estudios con más de 10 mil pacientes, concluyó que la preparación psicológica antes de una cirugía puede reducir el dolor postoperatorio, disminuir las emociones negativas e incluso favorecer una recuperación más rápida.
Una intervención sencilla y fácil de implementar
Otro de los hallazgos destacados es que esta estrategia no requiere tecnología compleja ni largos tratamientos. Las ocho sesiones se realizaron de forma grupal y en línea, lo que facilita que pueda incorporarse a otros hospitales sin grandes cambios en la atención médica.
El equipo del Hospital del Mar ya trabaja para adaptar este modelo a otros procedimientos quirúrgicos, como la cirugía de mama, con el objetivo de mejorar la recuperación de más pacientes.
Un enfoque que va más allá de la cirugía
Los especialistas subrayan que la preparación psicológica no sustituye el tratamiento médico ni la cirugía. En cambio, funciona como un complemento que ayuda a las personas a llegar mejor preparadas al quirófano y afrontar el postoperatorio con más herramientas para manejar el dolor y las emociones.
Cada vez más hospitales incorporan este tipo de estrategias porque entienden que una buena recuperación depende tanto del cuerpo como de la mente.
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