Nanopartículas: la forma más diminuta de contaminar puede estar en tu comida

Nanopartículas: la forma más diminuta de contaminar puede estar en tu comida

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Solamente con el tiempo sabremos las repercusiones reales de la nanomateria o nanopartículas en nuestro organismo.

Tal vez no lo sepas, pero en este mismo momento estamos respirando, comiendo y bebiendo nanopartículas: fragmentos diminutos de materia creados por el ser humano para su uso en tecnología, en ropa e incluso en cosméticos. Pero tal parece que las cosas se están saliendo de control.

Un nuevo estudio encontró que la nanomateria o nanomateriales, que pueden medir de 1 a 100 nanómetros (para dimensionar las cosas, el ancho de un cabello mide 80,000 nanómetros) pueden estarse colando en toda la cadena alimenticia.

En esta investigación, publicada en la revista Nature Communications, los investigadores encontraron la presencia de nanomateriales a lo largo de la cadena alimentaria. Para identificarlos, rastrearon desde su presencia en algas, luego en el zooplancton que come dichas algas y, finalmente, en los peces que comieron el zooplancton.

Foto: Unsplash

El resultado mostró que en varios órganos de los peces que comieron las algas contaminadas (principalmente en el cerebro) se encontró nanomateria.

Esto revela un nuevo tipo de contaminación. Los nanomateriales pueden terminar fácilmente en el medio ambiente, penetrar en organismos vivos y abrirse camino a través de la cadena alimentaria.

Fazel A. Monikh, investigador de la Universidad de Finlandia Oriental y uno de los autores del artículo, expresó que esta situación es preocupante, especialmente porque comemos estos nanomateriales sin que nosotros lo sepamos y sin conocer sus consecuencias.

Al ser un hallazgo tan reciente, tampoco existe una definición aceptada por la comunidad científica global de qué es un nanomaterial, cuál es la cantidad aceptable para cada organismo vivo y, en consecuencia, de qué forma se puede regular su emisión a la atmósfera.

¿Qué es la nanomateria y cómo se origina?

Los nanomateriales son elementos diseñados por los humanos para ser así de diminutos, además de que son más fuertes que el acero y más livianos que el aluminio.

Su principal uso es para la creación de pantallas táctiles y celdas solares. En la industria cosmética, las nanopartículas de dióxido de titanio se utilizan en los protectores solares para ayudar a que el producto se mezcle con nuestra piel. Y, como este, los ejemplos sobran.

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Los nanomateriales son diferentes de los microplásticos, que miden menos de cinco milímetros de longitud. Una partícula de nanoplástico, en cambio, podría medir menos de 0,001 milímetros.

Otra diferencia es que, mientras las nanopartículas fueron creadas con un fin, los microplásticos son resultado de la degradación del plástico en pedazos cada vez más pequeños cuando éste entra en contacto con el ambiente.

Regular las nanopartículas, una necesidad urgente

El principal reto para poder regular las nanopartículas o nanomateriales es la falta de información disponible sobre ellas. Además, al ser tan imperceptibles, rastrearlas en un alimento o en el agua requeriría de mucha investigación que, económicamente, es poco viable.

Por otro lado, la masa de las nanopartículas no siempre es la misma, ni físicamente ni en estructura. Para llevar a cabo la investigación, Monikh desarrolló un método para aislar y extraer las nanopartículas del tejido de los organismos, lo que permitió a los investigadores contar y medir cada pieza de nanomaterial.

«El protocolo actual para medir las partículas presentes en un cuerpo no funciona para las nanopartículas”, escribe Monikh en su artículo. “Los productos químicos son uniformes, pero la nanomateria tiene forma, tamaño y límites físicos diferentes”.

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Para conocer el riesgo potencial de las nanopartículas en nuestro organismo o en el de los animales se necesita aún más investigación. Para empezar, se realizará un estudio para entender por qué en el caso de los peces las nanopartículas tendieron a acumularse más en el cerebro y no en otro órgano.

Así que, por ahora, no hay nada que la ciencia ni nadie pueda hacer. Las nanopartículas o nanomateria han estado a nuestro alrededor durante no sabemos cuánto tiempo. Lo importante es mantenernos al día con las investigaciones para, en su momento, tomar medidas al respecto.

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