El proyecto de Dodo y Tēnaka para salvar manglares

El proyecto de Dodo y Tēnaka para salvar manglares

Tiempo de lectura: 4 mins.

Salvar ecosistemas marinos para luchar contra el cambio climático. Es la aportación de DoDo, que se asocia con Tēnaka para salvar manglares en Malasia.

La firma joyera DoDo une fuerzas con Blue Forest en un nuevo proyecto para cuidar el medio ambiente con la colaboración de Tēnaka y su programa para salvar manglares. La idea es plantar 3,000 mangles en 2 hectáreas de la costa malaya en el estado de Sabah. 20 biólogos y operadores locales han implicado en el proyecto a habitantes y estudiantes para educarlos en la importancia de la preservación lugar.

Anne-Sophie Roux, fundadora de Tēnaka. un negocio social que crea sinergias entre corporaciones, científicos, ONG locales y comunidades, para restaurar y preservar los ecosistemas marinos. Desde 2019 es embajadora de la Alianza Sostenible del Océano en Francia.

DoDo Blue Forest es un proyecto– que da continuidad al proyecto de conservación marina que comenzó el año pasado restableciendo mil m2 de arrecife de coral en Tyoman.

La fundación Tēnaka, creada por Anne-Sophie Roux pretende «devolver al medio ambiente importantes ecosistemas que son capaces de mitigar el cambio climático y garantizar la conservación de la biodiversidad para el futuro».

Manglares contra el cambio climático

DoDo y Tēnaka reconocen la importancia de los océanos y las acciones de rewilding que restablecen un equilibrio natural a través de la reconstrucción y protección de los manglares en áreas claves para la biodiversidad y que están amenazadas por la deforestación.

Para restablecer los manglares, los biólogos de Tēnaka recogen nuevos brotes de mangles maduros y los hacen crecer en viveros de 6 a 12 meses. Ya maduros, los pequeños mangles se retiran del invernadero y se plantan cuando hay marea baja. Reciben cuidados semanales y son monitoreados por expertos de la fundación.

Roux asegura «DoDo se une a mí en el ambicioso objetivo de restablecer los pozos de carbono azul de nuestro planeta, y específicamente los mangles, gracias a DoDo Blue Forest. Los científicos consideran que nos quedan 30 años para restablecer el océano y frenar la crisis climática«.

Los ecosistemas del océano son los pulmones y pozos de carbono de nuestro planeta. Proporcionan el 70% del aire que respiramos y absorben el 30% del CO2 anual emitido a la atmósfera, según la UNEP. La restauración de hábitats marinos, como los arrecifes de coral, es una solución clave para calmar la crisis climática y para acelerar la adaptación de las comunidades costeras que dependen de sus recursos.

¿Qué es el Blue Carbon?

El concepto de Blue Carbon se refiere al carbono eliminado de la atmósfera por efecto de los ecosistemas costeros y marinos. A menudo creemos que los bosques terrestres son los mayores pozos de carbono de nuestro planeta.

En realidad, el 83% del ciclo global del carbono se desarrolla en el océano, por los ecosistemas costeros de los manglares y los pantano de marea, que implican la mitad de la cantidad total de carbono absorbido.

Los manglares son altamente productivos: almacenan carbono por encima y por debajo de la tierra y en los suelos oceánicos profundos, en una cantidad hasta 10 veces superior por hectárea respecto a los bosques terrestres.

Las bondades de los manglares

Además, ofrecen protección contra las tempestades y contra el aumento del nivel del mar. Previenen la erosión de las costas y proporcionan un hábitat para muchos peces, crustáceos y reptiles. Favorecen la conservación de las especies marinas en peligro y por ofrecen seguridad alimentaria a comunidades costeras.

Aún así, los ecosistemas costeros de carbono azul son de los más amenazados de la tierra. Se estima que solo en los últimos 50 años se han destruido y perdido más del 50% de los manglares. Los manglares están entre los bosques más ricos en carbono de los trópicos, pero aún hoy se sigue destruyendo anualmente el 1% de la cobertura global.

El símbolo de empeño ecológico de Dodo es el brazalete Granelli Dodo for Tēnaka, hecho con plásticos recogidos del Mar Mediterráneo, recuperados y coloreados en tonos verdes por la empresa REVET de Pisa.

También te puede interesar: México se compromete con 13 países para lograr un océano sostenible