Día mundial de las ballenas y los delfines: una lucha por la caza ilegal

Día mundial de las ballenas y los delfines: una lucha por la caza ilegal

Hoy se trata de luchar por algo más que nosotros: por la biodiversidad entera.

Dos especies animales que amamos festejan cada 23 de julio, desde 1986, el Día mundial de las ballenas y los delfines, una fecha que tiene un propósito muy noble: evitar su extinción.

Aún en estos tiempos, la caza ilegal de mamíferos acuáticos continúa siendo un problema grave. Se estima que casi 3 millones de cetáceos fueron exterminados por dicha práctica, según este artículo de 2015. Lo anterior provocó que un tercio de su población haya dejado de existir. Las ballenas minke fueron, en un principio, las más afectadas. Sin embargo, gracias al esfuerzo ambiental de miles de personas se están recuperando. Aun cuando Japón ha seguido cazándolas supuestamente con fines científicos.

Este tema, sin duda, es el mayor problema, pues las regulaciones de varios países tienen huecos en sus leyes que permiten la caza de ballenas y delfines siempre y cuando no sean para recreación ni consumo de su carne. Lo cual deja un amplio espectro para lucrar con ellos.

No solo la caza es el problema

Las que continúan en riesgo son la ballena franca del Atlántico Norte y la ballena azul de la Antártica. De acuerdo con NatGeo, quedan menos de 400 ballenas francas glaciales en el océano.

En cuanto a los delfines, los de agua dulce (como el delfín rosa) están en peligro de extinción y podrían desaparecer este 2021. Esto según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Esto incluye a la especie Sotalia fluviatilis, conocida como delfín gris o tucuxi (que se encuentra en las cuencas del Amazonas y Orinoco en Suramérica).

Otras de las razones por las que las ballenas y los delfines están en riesgo es la “captura secundaria”. Se trata de un efecto colateral de la pesca indiscriminada.

Te lo explicamos con más claridad: los delfines y las ballenas suelen quedar atrapados en redes fijas o de arrastre. Al no poder subir a respirar, mueren ahogados.  

Por otra parte, las ballenas, gracias a su tamaño, suelen chocar con los barcos y muchas quedan malheridas. Esto también les ocurre a los delfines.

Además, el cambio climático también les afecta (como a todos). Algunas de las consecuencias del calentamiento global como la acidificación de los océanos, la contaminación por sustancias químicas y por plásticos están destruyendo los hábitats de los delfines y ballenas; así como sus alimentos.

¿Entonces, celebramos o lloramos el Día mundial de los delfines y ballenas?

Ni una ni otra: actuamos. Si deseas evitar la extinción de ballenas y delfines es importante compartir este tipo de información en tus redes sociales; así la conciencia colectiva aumenta y podemos hacer un cambio.

También hay asociaciones a las que puedes donar para apoyar a estos fantásticos animales marinos. Por ejemplos, la app Delfines del Río. Nacida en 2020, recopila información sobre el tamaño de las poblaciones de delfines en e Colombia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia.

Otras opciones para apoyar son evitar acudir a los famosos delfinarios; ahí suelen mantener a los delfines en las peores condiciones e, incluso, maltratarlos.

Greenpeace, por su parte, está trabajando para la creación de un tratado internacional de los océanos que proteja los mares del mundo y así devolver sus hábitas a las ballenas y delfines.

Hay otras iniciativas como Aquae Fundación, que lucha por la conservación de las especies marinas, incluidos los delfines y las ballenas.

Si entre todos le bajamos a nuestros desechos, exigimos a los gobiernos políticas ambientalistas actualizadas con base en las necesidades de la biodiversidad, y nos ponemos las pilas, podemos rescatar a estos hermosos seres vivos.

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