Confirmado: el ruido extremo provoca ataques de pánico en los perros

Confirmado: el ruido extremo provoca ataques de pánico en los perros

Es verdad que los ruidos extremos pueden causarle molestias a los perros, pero han comprobado que también les pueden provocar ataques de pánico. ¡Aguas!

La ansiedad o los ataques de pánico en los perros, al igual que en las personas, son un estado mental caracterizado por una gran inquietud, nerviosismo e inseguridad. Si tu perro sufre este problema, tratará de librarse de este malestar desarrollando alteraciones en su comportamiento. ¿Lo has notado?

Un estudio de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, reveló que los perros citadinos llegan a sufrir ataques de pánico ante ruidos externos y 50% de ellos son víctimas de las más mínimas explosiones.

Esto sucede porque ellos no cuentan con una capacidad para racionalizar y controlar la ansiedad como los seres humanos, por lo que sus crisis son mayores y tienden a liberar sus impulsos con conductas inesperadas, como romper cosas, esconderse y correr desesperadamente, entre otras.

Otro factor importante que influye en que los perros padezcan ataques de pánico debido al ruido es que su audición es cuatro veces mejor que la de un humano, lo que convierte a los estruendos en un sonido intolerable.

¿Qué hacer si mi perro presenta lo anterior?

Lo que debes hacer es mantener la calma. Habla con él tiernamente, dile que se tranquilice y hazlo sentir seguro.

No hay que hablarle como si el mundo se fuera a acabar, ya que los perros son animales empáticos e imitan tu estado de ánimo, poniéndose más nerviosos aún y con más riesgo de ataques de pánico. Quédate en la misma habitación, deja que él se acerque a ti, pero no te sientes a su lado mientras él esté asustado. Crea un lugar para su refugio. Puede ser un clóset o jaula cubierta, lo importante es que sea cómodo y tenga privacidad.

Sácalo a hacer ejercicio al aire libre por unos minutos.

Feromonas tranquilizantes para perros que sufren ataques de pánico

¡Así como lo lees! Puedes encontrar comprimidos, gotas, collares, sprays, o difusores de feromonas. Su objetivo es calmar al perro, reduciendo su nivel de estrés y evitar que actúe de forma anómala.

Aunque se trata de una buena solución, ten en cuenta que las feromonas son solo un remedio temporal. Al dejar de aplicarlo los perros volverán a sentir ataques de pánico en caso de que escuchen un ruido estridente. Para solventar el problema definitivamente, debes hacerle sentir que está a salvo junto a ti, puesto que en la ciudad será casi imposible tener un ambiente silencioso.

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