El lado menos visible del Mundial: cómo los grandes eventos deportivos afectan al planeta

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El lado menos visible del Mundial: cómo los grandes eventos deportivos afectan al planeta

Los grandes eventos deportivos como el Mundial generan emisiones, residuos y alto consumo de recursos. Te contamos cómo afectan al planeta y qué dicen estudios recientes.

El Mundial no solo mueve pasiones. También mueve vuelos, autos, hoteles, estadios, comida, energía y toneladas de residuos.

Detrás de cada partido, hay una maquinaria enorme que permite que millones de personas se reúnan alrededor del futbol. Lamentablemente, también deja una huella ambiental difícil de ignorar.

Y el Mundial 2026 lo pone sobre la mesa con más fuerza. Al realizarse en México, Estados Unidos y Canadá, con más selecciones, más partidos y sedes muy separadas entre sí, el impacto climático podría ser mucho mayor que en ediciones anteriores.

El mayor problema: los traslados

Uno de los impactos más fuertes de los grandes eventos deportivos viene del transporte. Equipos, staff, prensa y aficionados viajan entre ciudades, muchas veces en avión, lo que dispara las emisiones de gases de efecto invernadero.

Un reporte publicado en 2025 por New Weather Institute, estimó que el Mundial 2026 podría generar alrededor de 9.02 millones de toneladas de CO₂. Esto equivale a casi el doble del promedio de los mundiales entre 2010 y 2022. La razón principal: la expansión del torneo a 48 equipos y su realización en tres países.

Además, el mismo análisis calcula que el transporte aéreo podría representar 7.72 millones de toneladas de CO₂e, más de cuatro veces las emisiones por vuelos de un Mundial típico reciente.

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En La Titular analizamos el preocupante impacto ambiental del Mundial 2026. A los problemas logísticos que ya presenta el torneo, se suma un estudio que proyecta la generación de 9 millones de toneladas de CO2. Esta cifra lo convertiría en el evento deportivo más contaminante de toda la historia. El dato es aún más alarmante si lo comparamos con Qatar 2022, que logró ser el Mundial más sostenible gracias a estadios desarmables y la reutilización de agua. Pasamos de un modelo ecológico a uno que representa un duro golpe para el planeta.

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Estadios más verdes, pero no impacto cero

Una parte positiva es que el Mundial 2026 usará principalmente estadios ya existentes, lo que ayuda a evitar parte de las emisiones asociadas con construir sedes desde cero.

De acuerdo con AP, 13 de los 16 estadios del torneo obtuvieron certificación LEED, con mejoras como paneles solares, ahorro de agua, reducción de plásticos de un solo uso y manejo de residuos. También se reporta la instalación de más de 11,500 paneles solares y medidas para ahorrar más de 100 millones de galones de agua potable.

Pero eso no elimina el problema. La huella ambiental de un evento no depende solo del estadio; también incluye transporte, hospedaje, consumo de energía, mercancía, alimentos, logística y residuos.

Residuos, agua y consumo: el otro impacto

Durante un evento masivo se consumen enormes cantidades de agua, alimentos, empaques, vasos, electricidad y productos promocionales. Si no hay una buena estrategia, muchos terminan como basura de un solo uso.

Un estudio publicado en 2025 en Polish Journal of Environmental Studies, que revisó investigaciones de 2019 a 2024 sobre eventos deportivos y emisiones, señala que estos eventos tienen un impacto ambiental relevante y que las estrategias de reducción deben incluir transporte, energía, residuos, infraestructura y gestión operativa.

Otro análisis reciente en WIREs Climate Change advierte que enfocarse solo en las emisiones directas del evento puede subestimar el impacto real, porque las emisiones indirectas —como viajes, hospedaje, transporte de mercancías y residuos de asistentes— suelen representar la mayor parte de la huella total.

El calor también entra en la conversación

La relación entre deporte y clima va en dos direcciones: los eventos generan emisiones, pero el cambio climático también empieza a afectar la forma en que se juegan.

Un análisis reciente citado por Wired señala que cerca de 1 de cada 4 partidos del Mundial 2026 podría jugarse bajo condiciones de calor consideradas riesgosas, especialmente en sedes como Miami, Dallas y Monterrey.

Esto implica más necesidad de hidratación, enfriamiento, atención médica, energía para climatización y ajustes logísticos. En otras palabras: el impacto climático no solo está en lo que el evento le hace al planeta, sino también en cómo el planeta está cambiando las reglas del juego.

¿Qué podemos hacer?

El Mundial sigue siendo uno de los eventos que más personas reúne alrededor de una misma pasión. Pero al mismo tiempo, estos eventos también son una oportunidad para pensar cómo pueden organizarse de forma cada vez más responsable con el entorno.

Desde estadios más eficientes y sistemas de transporte más sustentables hasta estrategias para reducir residuos y consumo de energía, el deporte tiene la capacidad de impulsar cambios positivos a gran escala.

La buena noticia es que cada vez más organizaciones deportivas, ciudades anfitrionas y aficionados muestran interés en que los grandes eventos no solo sean memorables, sino también más sostenibles.

Porque al final, disfrutar del futbol y cuidar el planeta no tienen por qué estar en equipos contrarios. El verdadero reto es encontrar la manera de que ambos jueguen del mismo lado.

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