Cuatro belugas rescatadas de un parque marino en Canadá llegaron sanas y salvas a su nuevo hogar en Chicago.
Después de años de incertidumbre, cuatro belugas finalmente tienen una nueva oportunidad.
Las ballenas fueron trasladadas con éxito desde Marineland, un parque marino de Ontario, Canadá. Éste cerró sus puertas al público en 2024 tras enfrentar problemas financieros y una larga historia de denuncias por bienestar animal.
Ahora viven en el Shedd Aquarium de Chicago, donde iniciarán un proceso de adaptación bajo el cuidado de veterinarios y especialistas en mamíferos marinos.
Un rescate que requirió meses de planeación
Mover una beluga no es una tarea sencilla. Cada ejemplar puede pesar más de 500 kilogramos. Por este motivo, el traslado requirió grúas especiales, camillas diseñadas para proteger su cuerpo, transporte terrestre y vuelos supervisados por veterinarios.
Durante todo el recorrido, un equipo de especialistas monitoreó su respiración, hidratación y nivel de estrés para garantizar que llegaran en buenas condiciones. La operación fue coordinada por varios acuarios acreditados de Estados Unidos y Canadá, en lo que se considera uno de los mayores rescates internacionales de mamíferos marinos realizados hasta ahora.
¿Por qué tuvieron que ser rescatadas?
Las cuatro belugas formaban parte de un grupo de 30 ejemplares que permanecían en Marineland tras el cierre del parque.
Su futuro quedó en duda cuando el recinto dejó de operar. Además, el parque enfrentó fuertes críticas durante años por las condiciones en las que mantenía a sus animales y por la muerte de al menos 20 cetáceos desde 2019. La situación se volvió más urgente cuando las autoridades canadienses bloquearon un intento de trasladar las belugas a un parque temático en China y la empresa advirtió que ya no podía sostener económicamente su cuidado.
Un nuevo hogar para comenzar de nuevo
Las cuatro hembras —Acadia, Osiris, Sierra y Lillooet— permanecerán juntas en Chicago, ya que los especialistas consideran que conservar sus vínculos sociales facilitará su adaptación.
Durante las primeras semanas no estarán expuestas al público. El objetivo es que exploren su nuevo entorno, recuperen su rutina de alimentación y se acostumbren poco a poco a sus cuidadores antes de integrarse con el resto de la población de belugas del acuario.
El rescate apenas comienza
La operación no termina con estas cuatro ballenas. Otros ejemplares serán trasladados de forma gradual a instituciones acreditadas, como el Georgia Aquarium, SeaWorld San Diego, SeaWorld San Antonio y el Oceanogràfic de Valencia, en España. El objetivo es garantizar que las 30 belugas reciban atención especializada y mejores condiciones de vida.
Un paso importante para el bienestar animal
Aunque algunos grupos defensores de los animales sostienen que el mejor destino sería un santuario marino, los especialistas coinciden en que estas belugas nacieron o pasaron gran parte de su vida bajo cuidado humano, por lo que liberarlas en el océano reduciría drásticamente sus posibilidades de sobrevivir.
Por ahora, su traslado representa una nueva oportunidad para recibir atención veterinaria especializada, vivir en instalaciones con mayores estándares de bienestar y dejar atrás un parque cuyo futuro era cada vez más incierto.
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