Este bar en CDMX ofrece sesiones de dibujo y vinos mexicanos

Lectura 3 mins.
Este bar en CDMX ofrece sesiones de dibujo y vinos mexicanos

Prócer es un wine bar de la CDMX que ofrece una original propuesta: sesiones de vinos y dibujo con destacados artistas locales.

Prócer es un wine bar ya muy conocido en la escena gastronómica del Centro Histórico de la CDMX. Y desde marzo, este bar destaca, además, por una original modalidad: Drink & Draw, que son sesiones de dibujo con Joel Rendón, conocido grabador y pintor mexicano, acompañadas por degustaciones de vinos y cervezas mexicanas y finger food.

“Drink & Draw urgió para impulsar y reactivar el centro Histórico durante la pandemia y desde el inicio, la propuesta de colaborar con artistas visuales nos pareció atractiva”, dice Ricardo Garrido, socio y gerente de Prócer. “Por ahora, Drink & Draw va a organizarse dos veces al mes. En abril, estas sesiones estarán a cargo del ilustrador Joel Rendón, cuyas obras también se expondrán en el bar durante todo el mes y estarán a la venta. En los meses siguientes irán participando otros artistas”.

Vinos y cerveza, además de dibujo, el plan perfecto

“En nuestra carta hay gin tonic y tenemos eventos regulares con Mimosas, pero nuestro fuerte son el vino y la cerveza”, cuenta Ricardo. En cuanto al tipo de cerveza que sirven en Prócer, “van rotando según el mes, pero son siempre elaboradas en microcervecerías de distintos puntos de la república”. Entre ellas destaca Cervecería Hércules, “con las variedades Pilsner, Weizenbock , Kellebier con maíz e Ipa”.

Lo mismo aplica con las uvas, que también son 100% mexicanas: ” ahora tenemos JC Bravo Carignan, Palomino, Montefiori y Viñedos de la Reina”. Para no beber con la panza vacía, Prócer tiene una carta sencilla, pero apetitosa de finger food y platillos para picar y compartir.

El auge de los wine bars

“Si bien en México el consumo de vino per cápita ha aumentado -se pasó de media botella anual a un consumo promedio de una botella por año-, esta bebida sigue siendo un producto bastante elitista en este país”, explica Ricardo. “Se trata de educar al consumidor local, hacerle entender que no es una bebida para fiestas solamente, sino para todos los días. Sin protocolos ni pretensiones, lo cual es justamente la propuesta de Prócer”. Y admite que “sí hay un boom de los wine bars, del vino mexicano en general y de lo que se ha llamado `vinos naturales´”.

En este sentido, para que pueda denominarse “natural” un vino debe haber sido elaborado con las intervenciones mínimas, tanto en el proceso de viticultura como en el de vinificación. A estos vinos no se le agregan levaduras que no sean autóctonas (son las que tienen las propias uvas y las que existen en el ambiente).

También lee: Comprobado: el vino protege contra la demencia gracias a los polifenoles