A propósito del Día Internacional del Yoga, descubre tres beneficios poco conocidos de esta práctica respaldados por la ciencia.
Cuando se habla de yoga, muchas personas piensan en estiramientos, posturas imposibles o una mayor flexibilidad. Pero la ciencia ha encontrado que sus beneficios van mucho más allá de tocarse la punta de los pies.
A propósito del Día Internacional del Yoga, que se celebra cada 21 de junio por iniciativa de la ONU, vale la pena recordar que esta práctica milenaria se ha convertido en una de las actividades más estudiadas por investigadores de salud física y mental.
Y algunos de sus efectos más interesantes son precisamente los menos conocidos.
1. Reduce la inflamación del cuerpo
La inflamación crónica se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y diversos problemas de salud.
Diversas investigaciones han encontrado que la práctica regular de yoga puede ayudar a disminuir marcadores inflamatorios en el organismo. Una revisión publicada en Frontiers in Human Neuroscience encontró que el yoga puede influir positivamente en procesos relacionados con el estrés y la inflamación sistémica.
Los especialistas creen que esto ocurre porque la combinación de movimiento, respiración y relajación ayuda a disminuir la activación constante del sistema de estrés del cuerpo.
2. Mejora la calidad del sueño
Dormir mal afecta mucho más que el cansancio. También influye en el estado de ánimo, la concentración y la salud cardiovascular.
Según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos, existe evidencia de que el yoga puede ayudar a mejorar la calidad del sueño en distintos grupos de personas, incluyendo adultos mayores y personas con estrés.
La respiración consciente y las técnicas de relajación utilizadas durante la práctica ayudan a reducir la activación mental que muchas veces dificulta conciliar el sueño.
3. Beneficia la salud del cerebro
Uno de los hallazgos más sorprendentes de los últimos años tiene que ver con el cerebro.
Investigadores de la Universidad de Illinois y otras instituciones han encontrado que la práctica regular de yoga puede estar asociada con mejoras en la atención, la memoria y algunas funciones cognitivas.
Una revisión publicada en Brain Plasticity incluso encontró cambios positivos en regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje, la regulación emocional y la memoria en personas que practican yoga de forma constante.
Aunque todavía se siguen estudiando los mecanismos exactos, los resultados sugieren que el yoga podría beneficiar tanto al cuerpo como a la mente.
No necesitas ser experto para obtener beneficios
Una de las mayores ventajas del yoga es que puede adaptarse a prácticamente cualquier edad o condición física.
No hace falta hacer posturas avanzadas ni pasar horas entrenando. Incluso sesiones cortas pueden aportar beneficios cuando se practican de forma regular.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoce la importancia de actividades que combinan movimiento, respiración y bienestar mental para promover una vida más saludable.
Más que ejercicio, una herramienta para el bienestar
Quizá por eso el yoga sigue ganando popularidad en todo el mundo. No solo fortalece músculos o mejora la flexibilidad; también ofrece un espacio para detenerse unos minutos, respirar y reconectar con el cuerpo en medio de rutinas cada vez más aceleradas.
Y aunque no es una solución mágica para todos los problemas de salud, la evidencia científica sugiere que puede convertirse en una herramienta sencilla para mejorar el descanso, manejar el estrés y cuidar tanto la mente como el cuerpo.
Porque a veces uno de los hábitos más saludables no consiste en hacer más, sino en aprender a bajar el ritmo.
También podría interesarte: ¿Qué es el yoga de la risa y qué beneficios tiene para la salud?



