Manteca de Karité; razones positivas para incluirla en tu vida

Manteca de Karité; razones positivas para incluirla en tu vida

En nuestro país el karité, ingrediente de origen natural de varios productos de belleza, se empezó a poner de moda en este década. Y no es que no existiera antes, sino que no conocíamos sus grandes beneficios y maravillosos efectos cosméticos.

La manteca de karité se obtiene del árbol del mismo nombre y es originario de África. Realmente, este es otro de los grandes motivos para que cada vez que veas un producto con karité elijas consumirlo. En los últimos años, según la FAO, ha sido de gran ayuda de muchísimas familias rurales en varias regiones de Africa. Usar manteca de karité es beneficio para nosotros y a la vez estás apoyando una de las maneras de generar recursos en el continente más pobre del mundo.

“Se estima que los sectores de los cosméticos y los productos farmacéuticos consumen anualmente de 2 000 a 8 000 toneladas de manteca de karité y se prevé que esa cifra aumentará con el incremento de la demanda en nuevos mercados”.

FAO (ONU)

El karité cuida tu piel

Ya te dijimos algo importantísimo de por qué hay que consumir karité. Ahora concentremos nuestra mirada en sus maravillosos beneficios para nosotros. Por si no lo sabías aún, la manteca de karité es un emoliente natural que es una gran aliada de tu piel.

Es tan bueno que la misma Organización de las Naciones Unidas ha hecho estudios sobre sus beneficios en todos los ramos y de cómo se beneficia el continente Africano con sus frutos y exportándolos.

“El fruto del árbol de karité es rico en vitaminas y minerales, y su semilla es rica en una mezcla de aceites y grasas comestibles que se conoce como manteca de karité”, dice la FAO al respecto de este maravilloso producto que la madre naturaleza nos dio.

La popularidad merecida

No es moda, como dijimos, sino que casi todos nos hemos dado cuenta de cómo la manteca de karité ofrece beneficios visibles. Hidrata, regenera y protege la piel gracias a sus propiedades naturales. También se ha convertido en uno de los activos naturales más populares en el mundo de la cosmética y el cuidado de la piel. No en vano la manteca de karité se le conoce ya como el “oro africano”. ¡Queremos ese oro!

Las bondades del karité

Pero más que oro, ya sabemos que es simbólico el dicho, pues la manteca de karité es más similar a una mantequilla. Al entrar en contacto con la piel, se convierte en un aceite humectante y protector con una potente acción cicatrizante. Con los años, se ha convertido en uno de los favoritos de la industria de la belleza y de todo el mundo. The butter shea, así su nombre en inglés (por si dudaban que era una mantequilla), además contiene propiedades antioxidantes maravillosas. Al usar este activo natural en productos como exfoliantes, lociones y cremas dentro de tu rutina diaria de skin care, comenzarás a ver esa mejoría –porque es visible– de tu piel. No solo para el rostro sino para todo el cuerpo.

Es humectante gracias al alto contenido de ácidos grasos, incluidos los ácidos linoleico, oleico, esteárico y palmítico y esta sensación puede durar horas. Además, al tener altos niveles de vitaminas A, D, E y F sentirás mejora en la elasticidad de tu piel. Asegúrate de elegir productos que realmente contengan el ingrediente de origen natural y que apoyen su comercio justo. Una buena opción es la línea de skin care ASH que tiene todo tipo de productos para proteger y ayudar a tener una piel sana.

El karité es uno de esos “básicos” ya que debes tener en tu vida.

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