Cada 6 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna. Conoce por qué importa y cómo podemos apoyar a mamá.
Cada 6 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una fecha que busca poner sobre la mesa algo que todavía se habla poco: el embarazo, el parto y el posparto no solo transforman el cuerpo, también mueven emociones, pensamientos, miedos y expectativas.
Muchas mujeres viven esta etapa entre alegría, cansancio, presión y dudas. Sin embargo, todavía se espera que “puedan con todo”, como si sentirse rebasada, ansiosa o triste fuera una falla personal. No lo es. La salud mental materna importa porque impacta directamente en la vida de la madre, en el vínculo con el bebé y en el bienestar de toda la familia.
Un tema más común de lo que se cree
La salud mental materna no es un caso aislado. Es mucho más frecuente de lo que se habla. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud:
- 1 de cada 5 mujeres presenta algún trastorno mental durante el embarazo o el primer año después del parto
- Los más comunes son depresión y ansiedad
En muchos casos, estos problemas no se detectan ni se atienden a tiempo.
¿Por qué pasa?
La maternidad implica varios factores que pueden afectar el bienestar emocional:
- Cambios hormonales intensos
- Falta de sueño
- Nuevas responsabilidades
- Presión social sobre “ser buena madre”
- Cambios en la identidad personal
Además, según la Organización Panamericana de la Salud, el acceso a atención en salud mental en América Latina sigue siendo limitado, lo que complica aún más el panorama.
No es solo “tristeza”: puede impactar más
La depresión posparto y otros trastornos no solo afectan a la madre. También pueden influir en el desarrollo del bebé. UNICEF señala que cuando la salud mental materna no se atiende:
- Puede afectar el vínculo madre-bebé
- Impacta el desarrollo emocional y cognitivo del niño
- Aumenta el riesgo de problemas a largo plazo
Señales a las que sí hay que poner atención
No siempre es evidente, pero hay señales claras:
- Tristeza constante o sensación de vacío
- Ansiedad o miedo excesivo
- Irritabilidad o cambios de humor intensos
- Dificultad para vincularse con el bebé
- Cansancio extremo más allá de lo físico
Si estos síntomas se mantienen, es importante buscar apoyo.
Hablarlo también es parte de la solución
Uno de los principales problemas es el silencio. Muchas mujeres no expresan lo que sienten por miedo, culpa o presión social. Pero expertos coinciden en algo: hablarlo, pedir ayuda y normalizarlo puede hacer una gran diferencia.
Cuidar a quien cuida
Este 6 de mayo, el mensaje es claro: la salud mental materna no es un lujo ni un tema secundario. Es parte de la salud de la madre y también del bienestar del bebé.
Porque una mamá no solo necesita controles médicos, vitaminas o revisiones físicas. También necesita descanso, contención, escucha y espacios donde pueda decir “no estoy bien” sin ser juzgada.
Cuidar la salud mental materna es cambiar la idea de que una madre debe resistirlo todo en silencio. Es entender que acompañarla también protege a su bebé, fortalece a la familia y ayuda a construir una crianza más sana desde el inicio.
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