Playfulness: una forma ligera y accesible de practicar presencia y bienestar emocional, cercana al mindfulness pero sin rigidez ni solemnidad.
En un mundo saturado de rutinas, pendientes y notificaciones, no todas las personas conectan con el mindfulness tradicional. Para muchos, sentarse a meditar en silencio se siente forzado o poco realista. Ahí es donde entra el playfulness: una forma más ligera, flexible y cotidiana de estar presente.
No se trata de dejar de tomarse la vida en serio, sino de relacionarse con el momento desde la curiosidad y el juego, en lugar del control absoluto.
¿Qué es playfulness?
El playfulness se puede traducir como una actitud lúdica ante la vida. Implica abrir espacio a la exploración, el humor y la creatividad, incluso en tareas simples. No es infantilizarlo todo, sino bajar la rigidez mental.
Desde la psicología positiva, esta actitud se asocia con mayor bienestar emocional, flexibilidad cognitiva y mejor manejo del estrés. En pocas palabras: cuando juegas más, te presionas menos.
En qué se parece (y en qué no) al mindfulness
Ambos comparten algo clave: presencia en el aquí y ahora. La diferencia está en el camino.
El mindfulness propone observar sin juzgar. El playfulness propone interactuar, probar, equivocarse y reírse un poco del proceso. Es menos solemne y más espontáneo.
Para muchas personas, eso lo vuelve más fácil de sostener en el día a día.
Cómo se ve el playfulness en la vida real
No necesitas juguetes ni actividades especiales. Se nota en gestos pequeños:
- Cambiar la forma en la que haces una tarea rutinaria
- Tomarte un error con humor en vez de frustración
- Jugar con ideas antes de descartarlas
- Permitirte momentos de ligereza sin culpa
Estas microacciones ayudan a romper el piloto automático y a reconectar con el presente sin esfuerzo consciente.

Por qué puede ayudar con el estrés
Adoptar una actitud lúdica reduce la sensación de amenaza constante. Cuando todo se vive como examen o pendiente, el cuerpo se mantiene en alerta. El juego, en cambio, envía señales de seguridad.
Estudios en bienestar emocional han relacionado el playfulness con:
- Menor percepción de estrés
- Mayor creatividad
- Mejor regulación emocional
- Relaciones sociales más fluidas
No elimina los problemas, pero cambia cómo los enfrentas.
No es evasión, es perspectiva
Algo importante: el playfulness no es ignorar responsabilidades ni “hacer como si nada pasara”. Es cambiar el tono interno con el que te hablas y te mueves por el día. Es tomarte en serio… sin tomarte tan en serio.
El playfulness propone una idea simple pero poderosa: la presencia no siempre tiene que ser profunda, silenciosa o perfecta. A veces basta con curiosidad, un poco de humor y permiso para disfrutar el momento tal como es.
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