¿Hay lugar para el feminismo en Miss Universo? Las concursantes dicen que sí

¿Hay lugar para el feminismo en Miss Universo? Las concursantes dicen que sí

Las concursantes de Miss Universo han alzado la voz a favor del feminismo, la igualdad de género y la diversidad sexual. Pero… ¿es esta una protesta válida?

En los últimos tres años, a raíz del movimiento #MeToo, el concurso Miss Universo se ha sumado a los eventos públicos en los que las mujeres aprovechan los reflectores para hablar de feminismo e igualdad de género.

Sin embargo, también existen comentarios de otras representantes del movimiento feminista que ven en el concurso Miss Universo todos los estereotipos y cosificación de las mujeres contra las que lucha el movimiento, precisamente.

El pasado domingo, la mexicana Andrea Meza se llevó la corona, luego de un discurso a favor del reconocimiento de las mujeres más allá de su aspecto físico.

El feminismo sí tiene cabida en miss universo

“Hoy en día, la belleza no radica solamente en cómo nos vemos, la belleza radica en nuestro espíritu, nuestra alma y los valores con los que nos manejamos. No permitan nunca que alguien les diga que no tienen valor”, dijo la ganadora.

Andrea Meza es ingeniera en software y, de acuerdo con el Instituto Municipal de las Mujeres de Chihuahua, Meza se sumó hace algunos meses como la primera embajadora de la campaña Rechazar el acoso callejero también es sana distancia.

En 2019, la sudafricana Zozibini Tunzi ganó el certamen Miss Universo en una gala en la que varias aspirantes, incluida ella, defendieron el feminismo y la igualdad de género sobre el escenario.

Ejemplos como el de Zozibini Tunzi y Andrea Meza ponen sobre la mesa la discusión sobre si el feminismo tiene cabida en Miss Universo y en otros concursos de belleza.

Feminismo y diversidad en Miss Universo

Zozibini Tunzi no fue la primera Miss Universo feminista. En 2019, la concursante brasileña Júlia Horta también participó con pancartas a favor del feminismo.

«Gracias a las feministas del pasado hoy tengo mejores derechos», defendió durante su participación en Miss Universo.

Ese año, también la colombiana Gabriela Tafur Nader reivindicó el derecho de las mujeres a decidir plenamente sobre su salud sexual.

«Lo más importante es que las mujeres podamos decidir sobre nuestros propios cuerpos. Tenemos que tener la posibilidad de acceder a salud de calidad para que cualquier decisión que tomemos sobre nuestro cuerpo jamás ponga en riesgo nuestras vidas», indicó.

Uno de los requisitos de Miss Universo es que las aspirantes participen en alguna causa social. Por ejemplo, la argentina Mariana Varela (que también concursó en 2019) dijo que quiere acabar con las agresiones machistas.

«Fui víctima de violencia de género. Por eso sé lo importante que es para todas las mujeres que se sientan libres de esta opresión y que puedan, de una vez por todas, romper con esas cadenas», dijo en una entrevista a CNN.

En 2018, la española Ángela Ponce hizo historia como la primera aspirante trans, lo que desató una serie de críticas, pero también una discusión sobre romper con los estereotipos de lo que significa ser mujer.

Y este 2021, la uruguaya Lola de los Santos también protestó contra la homofobia y la transfobia, al usar un vestido de la bandera LGBTQ con mensajes de protesta impresos.

Un concurso conservador

Las participantes de Miss Universo se están sumando a la visibilización de la lucha feminista, pero el concurso aún tiene ciertas reglas bastante conservadoras e inflexibles.

En el sitio oficial del certamen se lee que las concursantes no pueden estar casadas o embarazadas, ni haber tenido un matrimonio anulado. A las ganadoras se les exige, además, permanecer solteras a lo largo de su “reinado”.

Las polémicas machistas también han tenido que ver con los propietarios de los certámenes de belleza. Por ejemplo, al ex presidente Donald Trump se le acusó de haber entrado a los vestuarios de las jóvenes con ellas desnudas o cambiándose de ropa.

Es cierto que Miss Universo valora cualidades como «la autenticidad, la credibilidad y exhibir elegancia bajo presión», pero en este concurso lo más importante todavía son los desfiles en bikini.

Podemos decir que poco a poco las concursantes de Miss Universo están teniendo más oportunidades de alzar su voz a favor del feminismo, aunque todavía apegadas a las reglas de un concurso que nació como un escaparate de estereotipos de belleza.

No sería extraño que, en unos años más, veamos un cambio drástico en las reglas de Miss Universo y en los estándares de belleza que promueven. Y todo esto, claro, gracias a la lucha feminista de sus propias concursantes.

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