Los hongos pueden ser la mejor arma contra el cambio climático

Los hongos pueden ser la mejor arma contra el cambio climático

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Los hongos podrían ser un motor de innovación y crecimiento para una variedad de industrias e incluso, podrían ayudar a transformar nuestra economía petrolera por una de base biológica.

Encontrar alternativas sostenibles a los objetos y alimentos que consumimos diariamente es necesario para reducir el impacto ambiental. Los hongos son parte clave del sistema de reciclaje de la naturaleza y podrían ser una de las opciones más versátiles

El micelio, que son las raíces en forma de hilo que tienen los hongos, ha sido utilizado para muchos usos prácticos. La organización creativa Company New Heroes y la Dutch Design Foundation, crearon un pabellón a base de micelio para la Dutch Design Week 2019.

Este proyecto demostró las grandes posibilidades del diseño de base de biológica, creando un edificio como nunca antes se había visto. También fue utilizado por Katy Ayers, estudiante de Central Community College, en Columbus, Nebraska, quien construyó una canoa con micelio y además sigue trabajando en la investigación de más usos.

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La marca de muebles, Ikea, remplazó la espuma de poliestireno por MycoComposite, un material de embalaje que se puede cultivar en una semana y se descompone en 30 días. Material fabricado por la empresa de biotecnología Ecovative, que cultiva cuero, envases biodegradables y carne, todo de micelio.

Empresas como Atlast Food Co. y Quorn, han trabajado para producir proteína a base de hongos. La primera fabricó tocino, que aseguran es una fuente completa de proteínas con los nueve aminoácidos esenciales. Mientras que la segunda utiliza el hongo Fusarium venenatum, similar al filamento, para producir microproteína.

Los champiñones son utilizados para crear carne e incluso pueden ser consumidos sin tecnología alimentaria, pues son ricos en proteínas. Además de ser útiles en la tierra, la NASA ha planeado utilizarlos para construir hogares sostenibles en Marte. Así es, el proyecto de microarquitectura se desarrolla en el Centro de Investigación Ames en Silicon Valley, California.

A pesar de las muchas investigaciones que se han hecho aún queda una gama de usos por descubrir. No hay duda de que los hongos no son sólo plantas y alimento, también son el futuro para una vida sostenible, que nos ayude a resarcir el daño que hemos causado durante años al planeta.