Más allá del conflicto por el predio, el caso del Refugio Franciscano pone el foco en los perritos. ¡Lo importante aquí es cómo apoyarlos!
Cuando un tema se vuelve tendencia, aparecen muchas versiones. En el caso del Refugio Franciscano, el conflicto inició por el predio, pero hay una prioridad que no debería perderse: los perritos. Ellos necesitan cuidados constantes, seguimiento y un lugar donde puedan estar sanos y felices, sea cual sea, pero que estén bien.
Refugio Franciscano: ¿Qué se sabe sobre la reubicación de los perritos?
Lo que se ha informado públicamente es que los perritos fueron reubicados en distintos espacios de resguardo, no en un solo sitio. Parte de ellos fue trasladada a un albergue temporal en la zona del Ajusco, y otros quedaron bajo resguardo de instancias de protección animal como la Brigada de Vigilancia Animal. Al estar distribuidos, muchas personas no tienen claro dónde se encuentra cada grupo, y por eso la información suele sentirse dispersa.
Lo más importante: que estén bien, no solo “guardados”
Hay una diferencia enorme entre estar en un lugar “donde los tienen” y estar en un lugar donde realmente se recuperan. Lo que se busca para estos perritos es un refugio o un hogar donde haya atención, calma, rutina y cuidados, para que puedan estar sanos y felices. Y la forma más rápida de acercarse a eso es aumentar las opciones de reubicación segura: adopciones responsables, hogares puente y apoyo constante.
Adopción responsable: la ayuda más directa
Adoptar cambia una vida, pero funciona mejor cuando se hace con conciencia. Implica tiempo, paciencia y gastos básicos: alimento, vacunas, esterilización y atención veterinaria. Una adopción bien pensada evita devoluciones y le da estabilidad real al perrito.
Hogar puente: ayudar aunque no sea para siempre
Si no puedes adoptar, el hogar puente es una gran alternativa. Recibir a un perrito por un periodo corto le da calma, reduce estrés y mejora sus posibilidades de adopción. Además, libera espacio y atención en los lugares donde hay más perritos esperando. Es justamente lo que hacía el Refugio Franciscano.
Donar con sentido (para que sí sirva)
Las donaciones que más se usan suelen ser prácticas: alimento en costal cerrado, cobijas y toallas lavables, correas resistentes y artículos de limpieza. Antes de donar, conviene ubicar convocatorias o puntos de acopio confirmados para que tu ayuda llegue a donde hace falta y no se pierda en el camino. Entra al sitio web de Refugio Franciscano para que te enteres de más.
Difusión que sí suma
Aunque no se tenga acceso a información detallada de cada perrito, difundir sigue ayudando cuando se hace con rumbo. Comparte convocatorias verificadas de adopción, hogar puente, donativos o voluntariado, y mantén el tema visible para que no se enfríe el apoyo. A veces, el simple hecho de que más gente se entere abre puertas: alguien adopta, alguien presta hogar puente, alguien dona insumos clave.
¿Qué hacer hoy para apoyar?
Si quieres ayudar a los perritos del Refugio Franciscano, enfócate en acciones que sí impactan: adoptar responsablemente, ofrecer hogar puente, donar insumos útiles y compartir convocatorias confiables. La meta es simple y vale todo el esfuerzo: que cada perrito termine en un lugar seguro, con cuidados y con bienestar.
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