Un grupo de perros que podrían detectar coronavirus

Un grupo de perros que podrían detectar coronavirus

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Entrenados para olfatear señales de patologías como el cáncer o el mal de Parkinson, un grupo de seis perros es estudiado por investigadores que buscan una nueva estrategia para la detección temprana del COVID-19.

Digby, Storm, Norman, Jasper, Star y Asher son los nombres de los perros británicos que integran el grupo entrenado y cuidado por el centro Medical Detection Dogs.

Labradores y cocker spaniel, son los mejores olfateando enfermedades pero ahora se enfrentan a un nuevo reto: oler el coronavirus antes de manifestarse en humanos.

Los ahora llamados “superseis”, se someterán a un entrenamiento intensivo de 8 a 10 semanas para verificar de manera precisa si pueden detectar el olor del COVID-19.

En la primera fase, los investigadores encargados buscarán muestras de olor en personas infectadas por COVID-19 y personas que no lo están.

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Desde hace una década este centro del Reino Unido trabaja entrenando canes para aprovechar de manera adecuada su tan desarrollado sentido del olfato. El estudio es parte de un programa por parte del gobierno que explora distintos métodos de detección temprana de COVID-19.

Si esta iniciativa fuera exitosa, los perros podrían analizar hasta 250 personas por hora, lo que podría revolucionar los procesos de monitores del nuevo virus.

¿A qué huele el COVID-19?

Estudios han revelado que estos perros son capaces de detectar el olor de cada enfermedad. Lo que lleva a científicos a creer que el COVID-19 también tiene un olor particular, y de ser así, han puesto su confianza en los canes.

“Nuestro trabajo previo ha mostrado que la malaria tiene un aroma distintivo y, con Medical Detection Dogs, entrenamos exitosamente a perros para la detección de esa enfermedad”, señaló James Logan, director del departamento de control de enfermedades de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de Durham.

Los perros han sido compañeros imprescindibles para buscar explosivos, drogas, rescatar personas desaparecidas en terremotos; ahora se han convertido en aliados del personal de salud y podrían ser una pieza clave para frenar la propagación del virus.