El regreso de estas ballenas prueba el éxito de la protección a las especies

El regreso de estas ballenas prueba el éxito de la protección a las especies

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· Aunque los científicos creen que se trata de una tendencia a largo plazo, la Comisión Ballenera Internacional realizará una evaluación general el próximo año.


Recientemente, un reporte publicado por el equipo de la British Antarctic Survey (BAS) dio a conocer los resultados de tres años de expediciones por la isla subantártica de Georgia del Sur. Este lugar se conoce por ser un importante lugar de alimentación de verano para estos mamíferos, pero en la primera mitad del siglo XX, al ser descubierto por la industria ballenera, el sitio se convirtió en un verdadero campo de exterminio. 

Hoy, a más de 30 años de que se estableciera un programa de conservación para las ballenas azules, los cetáceos por fin están regresando a casa. De acuerdo con reportes de los investigadores, se contaron 36 avistamientos de 55 ballenas azules antárticas consideradas en peligro de extinción. Este hecho resulta sumamente esperanzador, pues apenas en 2018 se registró sólo un avistamiento de dos especímenes en la misma región, según informa el diario The Independent y la organización. 

Además de las especie azul de la Antártica, el equipo de BAS registró 790 ballenas jorobadas durante 21 días. Esto ha hecho pensar a los científicos que actualmente existe una población de 20 mil ballenas jorobadas alimentándose también en Georgia del Sur. 

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“Después de tres años de investigación, estamos encantados de ver tantas ballenas que visitan Georgia del Sur para alimentarse nuevamente. Este es un lugar donde la caza se llevó a cabo intensivamente. Está claro que la protección contra la caza ha funcionado, ya que las ballenas jorobadas ahora se ven en densidades similares a las de hace un siglo, cuando la caza de ballenas apenas comenzaba en Georgia del Sur.” dijo la doctora Jennifer Jackson de BAS en un comunicado de prensa. 

Aunque los investigadores creen que se trata de una tendencia a largo plazo, y no de un cambio temporal derivado de los movimientos del krill (el crustáceo del que se alimentan estos especímenes), la Comisión Ballenera Internacional (IWC, por sus siglas en inglés) dijo que se realizarán más evaluaciones y una general el próximo año. 

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