Bacterias amantes del azúcar podrían ser combustible para los vehículos en el futuro

Bacterias amantes del azúcar podrían ser combustible para los vehículos en el futuro

Un nuevo estudio científico determinó que la creación de un tipo de bacterias amantes del azúcar podrían ser la solución para sustituir a los combustibles fósiles.

Transformar el azúcar en hidrocarburos que se encuentran en la gasolina, no es algo tan descabellado. De acuerdo con un estudio publicado en Nature Chemistry, un grupo de científicos dirigido por los bioquímicos Zhen Q. Wang, de la Universidad de Buffalo y Michelle C. Y. Chang, de la Universidad de California, Berkeley, aprovecharon las maravillas de la biología y la química para convertir la glucosa (un tipo de azúcar) en olefinas (una clase de hidrocarburo y uno de los varios tipos de moléculas que componen la gasolina).

Las olefinas comprenden un pequeño porcentaje de las moléculas en la gasolina tal como se produce actualmente. Pero el objetivo es que puedan generar otros tipos de hidrocarburos, incluidos algunos de los otros componentes de la gasolina.

Bacterias amantes del azúcar podrían ser combustible para los vehículos

No obstante, se necesita más investigación para comprender los beneficios del nuevo método y ampliarlo de manera eficiente para producir biocombustibles para otros fines. Una de las primeras preguntas que habrá que responder es cuánta energía consume el proceso de producción de olefinas; si el costo de la energía es demasiado alto o si la tecnología debería optimizarse para que sea práctica a escala industrial.

Azúcar + hidrógeno = energía renovable

Lo mejor de todo es que el cultivo de bacterias amantes del azúcar para producir hidrógeno, también tiene ventajas económicas y medioambientales. Es decir, en el entorno adecuado, las bacterias se multiplican rápidamente, son baratas de crear y no necesitan mucho espacio.

El equipo de expertos ha utilizado enfoques de ingeniería genética para cambiar el ADN de ciertas cepas de la bacteria E. coli para producir hidrógeno a partir de azúcares.

Al acelerar el metabolismo de las bacterias y encontrar las condiciones óptimas para la producción, han generado una cepa que produce hidrógeno a tasas más altas que las de biohidrógeno bacteriano, indicaron los investigadores.

Dicho esto, lo que están realizando es un paso agigantado para que se reduzcan costos de producción y se combata la contaminación ambiental a niveles altísimos. ¡Bien ahí!

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