Ámsterdam restringe los anuncios de carne y otros productos de alto impacto ambiental para impulsar una alimentación basada en vegetales.
Ámsterdam quiere que sus calles también formen parte de su estrategia contra el cambio climático. Por eso, la capital de Países Bajos decidió restringir la publicidad de productos cárnicos con un alto impacto ambiental en espacios públicos.
La medida forma parte de una tendencia que ya ha llegado a otras ciudades neerlandesas. Esta busca algo más amplio que simplemente retirar anuncios: impulsar una alimentación con mayor presencia de productos vegetales.
¿Ámsterdam prohibió todos los anuncios de carne?
El Ayuntamiento aprobó restricciones para la publicidad de determinados productos de origen animal considerados de alto impacto climático en espacios publicitarios bajo control municipal. La medida se enmarca en una política más amplia que también limita publicidad relacionada con productos y servicios fósiles.
Ámsterdam lleva años trabajando para reducir el consumo de carne. Su estrategia alimentaria busca que, para 2030, la proporción de proteínas consumidas en la ciudad sea aproximadamente 60% vegetal y 40% animal.
No es la primera ciudad de Países Bajos en hacerlo
La idea ya había aparecido en otras ciudades neerlandesas. Haarlem llamó especialmente la atención internacional después de aprobar restricciones a la publicidad de carne procedente de ganadería intensiva en espacios públicos. Utrecht y La Haya también han avanzado con políticas que restringen determinados anuncios relacionados con productos de alto impacto climático.
Esto ha convertido a Países Bajos en uno de los lugares donde más se está debatiendo hasta qué punto la publicidad puede influir en hábitos relacionados con el medio ambiente.
¿Por qué poner la mirada sobre la carne?
La producción de alimentos genera una parte importante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero no todos los alimentos tienen la misma huella.
Investigaciones publicadas en Science han mostrado que los productos de origen animal, particularmente la carne de rumiantes como la de res, suelen generar un impacto ambiental considerablemente mayor que muchas fuentes vegetales de proteína.
Por eso, organizaciones internacionales como Naciones Unidas han señalado que aumentar el consumo de alimentos vegetales puede formar parte de las estrategias para construir sistemas alimentarios más sostenibles.
Más plantas, no necesariamente una ciudad vegana
La medida no significa que Ámsterdam vaya a prohibir comer carne ni que sus habitantes tengan que convertirse en veganos.
La apuesta consiste en hacer más habituales alternativas como verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, nueces, semillas, tofu y tempeh, mientras disminuye gradualmente la dependencia de proteínas animales.
En otras palabras, la ciudad está utilizando algo que vemos todos los días —la publicidad— como una herramienta para intentar modificar lo que consideramos normal a la hora de comer.
Y ahí está lo interesante del experimento de Ámsterdam: quizá cambiar el sistema alimentario no empiece únicamente en nuestra cocina, sino también en lo que vemos camino a ella.
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