Si no comes pescado en Cuaresma, hay muchas opciones ricas y rendidoras para variar el menú. ¡Checa estas recetas!
Cuando llega la Cuaresma, muchas mesas se llenan de pescado casi por reflejo. Sin embargo, no todo mundo lo come. A algunas personas no les gusta, otras no lo toleran y muchas más simplemente ya se cansaron de repetir el mismo menú. La buena noticia es que no hace falta sufrirla ni resignarse a comer “poquito”. Hay muchísimas opciones sabrosas, completas y muy caseras que encajan perfecto en esta temporada.
Además, la idea de la Cuaresma no es complicarte la vida, sino adaptar lo que comes. Por eso, si quieres evitar la carne pero también pasar del pescado, hay platillos que cumplen, llenan y hasta se antojan más. Aquí van varias ideas para salir de la rutina sin perder el sabor.
Tortitas de papa que siempre salvan
Las tortitas de papa son de esos clásicos que nunca fallan. Son baratas, rendidoras y combinan con casi todo. Puedes hacerlas con queso, con espinaca o incluso con un toque de chipotle para darles más personalidad.
Además, tienen una ventaja clara: gustan en casi cualquier casa. Van bien con ensalada, con arroz o bañadas en caldillo de jitomate. Así, un plato sencillo se vuelve comida completa y muy cumplidora.
Chiles rellenos para comer rico sin extrañar nada
Los chiles rellenos no necesitan carne ni pescado para lucirse. Rellenos de queso, frijol, requesón o verduras, siguen siendo una opción potente, casera y muy satisfactoria. Y sí, también son de esos platillos que hacen sentir que hubo comida “de verdad”.
Por eso siguen siendo favoritos en muchas familias durante esta temporada. Tienen sabor, textura y presencia. Además, permiten variar: capeados, sin capear, con salsa roja o con caldillo ligero.
Enfrijoladas, entomatadas y enchiladas sin carne
A veces lo más práctico ya lo tenemos enfrente. Las enfrijoladas, entomatadas o enchiladas de queso son una salida rápida, rica y muy mexicana para Cuaresma. No requieren ingredientes raros y se pueden adaptar con lo que haya en casa.
También ayudan cuando hay que cocinar para varias personas. Con tortilla, salsa, crema, queso y alguna guarnición, sale una comida completa sin gastar tanto. Y lo mejor: nadie siente que está comiendo “por obligación”.
Croquetas, albóndigas o hamburguesitas de lenteja
La lenteja tiene fama de humilde, pero bien hecha da platillos buenísimos. Sirve para preparar croquetas, albóndigas o hamburguesitas que llenan bastante y tienen buen sabor. Con especias, cebolla, ajo y un poco de avena o pan molido, se transforma por completo.
Además, es una opción práctica para quien quiere algo distinto, pero sin irse a recetas imposibles. Aporta saciedad, combina bien con ensaladas o arroz y rompe esa idea de que comer sin carne siempre es aburrido.
Calabacitas rellenas, nopales y verduras que sí se antojan
Las verduras también pueden ser protagonistas. Unas calabacitas rellenas de queso y elote, unos nopales guisados con panela o una coliflor al horno con especias pueden armar una comida muy rica si se preparan con intención.
Ahí está la clave: no tratarlas como acompañamiento triste. Cuando llevan buena sazón, salsita y una combinación pensada, funcionan perfecto como plato principal. Y además se sienten más ligeras, algo que muchas personas agradecen en estos días.
Pastas y arroces que resuelven fácil
La pasta con verduras, crema poblana, champiñones o queso también entra sin problema en un menú de Cuaresma. Lo mismo pasa con arroces melosos, arroces con elote, con chile poblano o con verduras salteadas. Son opciones prácticas y rendidoras.
Encima, se prestan para cocinar en cantidad y guardar. Eso ayuda mucho en semanas donde no hay tiempo para pensar demasiado qué hacer de comer. Con pocos ingredientes, sale algo sabroso y cero repetitivo.
También se vale disfrutar la Cuaresma
Durante años, mucha gente asoció la comida de Cuaresma con menús limitados, sin chiste o casi de castigo. Pero eso ya no tiene por qué ser así. Hoy hay formas muy simples de mantener la tradición sin depender del pescado y sin caer en platos insípidos. De hecho, muchas de estas recetas ya eran favoritas de casa desde antes: solo que en esta temporada cobran más sentido.
Al final, comer en Cuaresma no tendría que sentirse como una renuncia permanente, sino como una oportunidad para variar. Probar tortitas, lentejas, chiles rellenos, pastas o verduras bien preparadas no solo resuelve el menú: también recuerda que la cocina más rica muchas veces sale de lo más sencillo. Y sí, se puede comer delicioso sin tocar ni un filete.
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