Deuda de sueño: cuáles son sus efectos y cómo la podemos evitar

Deuda de sueño: cuáles son sus efectos y cómo la podemos evitar

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Las horas que dormimos por las noches podrían no ser las necesarias para nuestro cuerpo, algo que podría causarnos problemas comunes como la deuda de sueño.

Nuestro estilo de vida nos exige estar todo el día activos, ya que debemos dar lo mejor de nosotros en la oficina, con la familia o, en su caso, la escuela. Y para poder cumplir con todas nuestras obligaciones, debemos realizar muchos sacrificios como comer mientras trabajamos e incluso no dormir lo suficiente.

Este sacrificio de las horas de sueño, con tal de ser más productivos, genera un fenómeno conocido como deuda de sueño.

¿Qué es la deuda de sueño?

La deuda de sueño es la diferencia y desequilibrio entre las horas que dormimos y las que necesita nuestro cuerpo para reponerse.

En los adultos se necesita dormir entre 7 y 8 horas, sin embargo, muchos de nosotros dormimos entre 6 y 5, lo que genera una deuda de entre 1 y 3 horas.

Si este horario se extiende diario y por años, imagina qué tan grande puede llegar a ser la deuda de sueño.

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¿Qué efectos puede generar la falta de sueño?

De acuerdo con el portal Psicología y Mente, la restricción de las horas de sueño de forma prolongada puede tener grandes efectos a la salud.

Por ejemplo, aumentaría las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, diabetes y problemas del corazón.

También puede generar obesidad, falta de concentración e incluso se relaciona con la aparición de algunos tipos de cáncer, ya que un estudio de la American Cancer Society descubrió que dormir poco aumenta el riesgo de sufrir cáncer colorrectal o cáncer de mama.

¿Cómo podemos evitar la deuda de sueño?

Para disminuir los efectos y la deuda de sueño no basta con dormir 8 ó 10 horas los fines de semana, sino que es un poco más complejo.

Necesitamos cambiar nuestros hábitos y estilo de vida para modificar gradualmente nuestros horarios.

Si dormimos 5 horas, podemos empezar por fijar un horario para ir a dormir que nos ayude a descansar 6 horas.

Una vez que te acostumbres, cambia nuevamente tu rutina para dormir 7 horas y después llegar a las 8 horas.

Si te es imposible dormir 8 horas, trata de hacer siestas de 10 ó 20 minutos durante el día, para reparar tu cuerpo.

Es simple, si duermes mal o no duermes no rendirás igual al día siguiente, por eso es importante que evites tener deudas con el sueño.

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