Un estudio revela que algunos perros “superdotados” aprenden palabras escuchando conversaciones

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Un estudio revela que algunos perros “superdotados” aprenden palabras escuchando conversaciones

Un estudio encontró que algunos perros aprenden palabras e identifican objetos nuevos solo al escuchar conversaciones entre humanos.

Un estudio publicado en Science encontró que un grupo muy raro de perros con talento para aprender nombres puede identificar juguetes nuevos no solo cuando se los enseñan, sino también cuando escucha a sus dueños hablar de esos objetos, sin recibir instrucciones directas.

Los investigadores, liderados por Shany Dror (Universidad Eötvös Loránd, Budapest, y Universidad de Medicina Veterinaria de Viena), probaron a 10 perros conocidos por retener nombres de objetos como si fueran etiquetas.

El resultado fue claro: estos perros aprendieron palabras en dos escenarios:

  • Aprendizaje directo: el dueño nombra el juguete mientras juega con el perro.
  • Aprendizaje pasivo: el perro solo observa y escucha mientras su dueño conversa con otra persona sobre el juguete, sin hablarle al animal.

En pruebas posteriores, 7 de 10 perros recuperaron los juguetes correctos al escuchar su nombre, incluso cuando habían aprendido solo “de oídas”.

Los números que llaman la atención

Cada perro escuchó el nombre de cada juguete nuevo durante ocho minutos, repartidos en sesiones cortas. Luego los investigadores colocaron los objetos en otra habitación y pidieron al perro traerlos por nombre.

Según la cobertura del estudio, el rendimiento fue altísimo: alrededor de 80% de acierto cuando aprendían por instrucción directa y hasta 100% cuando aprendían escuchando conversaciones.

Como niños pequeños

Los autores sostienen que estas habilidades se parecen a las de los niños de 18 a 23 meses, que ya pueden aprender palabras nuevas escuchando conversaciones y usando claves sociales (mirada, intención, contexto).

La conclusión central es fuerte: aprender palabras al escuchar conversaciones no sería una capacidad exclusivamente humana, al menos en condiciones muy específicas.

Perros superdotados

Entre los perros más famosos por aprender palabras está Chaser, una border collie que llegó a identificar 1,022 juguetes por su nombre en un proyecto de entrenamiento y pruebas documentado por el psicólogo John W. Pilley.

También está Rico, otro border collie estudiado por científicos del Instituto Max Planck, que conocía más de 200 palabras y mostró “fast mapping”: podía deducir el nombre de un objeto nuevo por descarte, como hacen los niños pequeños.

Y en el marco del Genius Dog Challenge, se volvió conocido Whisky, un perro que destacó por aprender nombres de juguetes a gran velocidad, reforzando la idea de que este talento existe, pero es muy poco común.

La atención como pieza clave

En resumen, este estudio no dice que todos los perros entiendan el lenguaje como un humano. Dice algo más específico y más interesante: existe un grupo rarísimo de perros que puede aprender palabras sin que nadie se las enseñe directamente, solo observando y escuchando conversaciones.

Esa habilidad los acerca a lo que hacen los niños pequeños y sugiere que el aprendizaje social —mirar, escuchar, conectar pistas— puede ser más poderoso de lo que creíamos. Ahora la gran pregunta es qué lo activa: ¿genética, ambiente o una mezcla única? Por lo pronto, la ciencia ya tiene un mensaje claro: el lenguaje no empieza solo con palabras, empieza con atención.

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