Cómo evitar el sarro en perros: cepillado, premios dentales, juguetes seguros y revisiones veterinarias. Guía práctica para prevenir mal aliento y enfermedad periodontal.
El sarro no es solo un tema estético en los perros. Es una de las principales causas de mal aliento, dolor, infecciones bucales y pérdida de dientes. De hecho, estudios veterinarios indican que más del 80% de los perros mayores de 3 años ya presenta algún grado de enfermedad periodontal. La buena noticia: prevenirlo es mucho más fácil (y barato) que tratarlo.
¿Qué es el sarro y por qué aparece?
El sarro se forma cuando la placa bacteriana —una capa pegajosa de restos de comida y bacterias— no se elimina a tiempo y se endurece sobre los dientes. Una vez que se convierte en sarro, ya no se quita con cepillado casero y suele requerir limpieza profesional con anestesia.
Las razas pequeñas, los perros mayores y aquellos que solo comen alimento blando tienen más riesgo.
1. Cepillado dental: la base de todo
Sí, suena obvio, pero sigue siendo el método más efectivo. Cepillar los dientes de tu perro al menos 3 veces por semana reduce de forma significativa la acumulación de placa.

- Usa cepillo y pasta especiales para perros (la humana es tóxica para ellos).
- Empieza poco a poco, incluso solo masajeando las encías al inicio.
- Hazlo en un momento tranquilo para que lo asocie con algo positivo.
Dato clave: el cepillado regular puede reducir hasta un 60% la formación de placa, según asociaciones veterinarias.
2. Alimento y premios que sí ayudan
No todos los premios dentales funcionan igual. Algunos están diseñados para raspar mecánicamente el diente mientras el perro mastica.
Busca alimento seco con textura dental y premios avalados por asociaciones veterinarias. También, evita dar restos de comida blanda o azucarada.
3. Juguetes para morder
Morder es una conducta natural y muy útil. Juguetes de hule resistente o materiales diseñados para limpieza dental ayudan a disminuir la placa.
Evita: huesos muy duros (pueden fracturar dientes) u objetos improvisados que se rompan fácilmente.
4. Revisiones veterinarias regulares
Aunque hagas todo bien en casa, el veterinario debe revisar la boca de tu perro al menos una vez al año. En algunos casos, la limpieza profesional es inevitable, pero detectarlo a tiempo reduce riesgos y costos.
En México, las limpiezas dentales veterinarias suelen recomendarse cada 1 a 2 años, dependiendo del tamaño, edad y hábitos del perro.
5. Señales de alerta que no debes ignorar
Si notas alguno de estos síntomas, el sarro ya puede estar avanzando:
- Mal aliento persistente
- Encías rojas o inflamadas
- Dientes amarillos o marrones
- Dolor al comer o pérdida de apetito
Prevenir hoy para evitar problemas mañana
Evitar el sarro en tu perro es una inversión directa en su salud y en su comodidad diaria. Cuando la placa se queda en los dientes, no solo se vuelve mal aliento: con el tiempo puede inflamar encías, provocar dolor al masticar e incluso abrir la puerta a infecciones que afectan toda la boca.
La prevención funciona mejor cuando se vuelve rutina: cepillado frecuente, masticables y juguetes seguros, y una revisión veterinaria anual para detectar a tiempo cualquier avance.
Si lo piensas como “higiene básica” (igual que el baño o las vacunas), es más fácil sostenerlo. Y el resultado se nota: un perro que come mejor, se siente mejor y evita procedimientos dentales más invasivos. Empieza con pasos pequeños —un par de cepillados por semana y un premio dental adecuado— y ve construyendo el hábito: en salud dental, la constancia gana.
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