Elizabeth Taylor y su activismo incansable para combatir el sida

Elizabeth Taylor y su activismo incansable para combatir el sida

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Este 23 de marzo se cumplen 10 años de la muerte de Elizabeth Taylor, la superestrella que pasó su vida entre el glamour y el activismo.

Hay muchas cosas por las que recordamos a Elizabeth Taylor. Megaestrella del cine, sus cinco nominaciones al Oscar, su amor por los diamantes, sus característicos ojos color púrpura. Pero también la admiramos por su activismo, que estuvo siempre constante en su vida.

Hoy se cumplen 10 años de su fallecimiento. De hecho, el pasado 27 de febrero ‘Liz Taylor’, como también le llamaban, habría cumplido 89 años de vida. Una vida que se dividió entre su pasión por el cine y su activismo en diferentes causas, principalmente en la lucha contra el VIH.

Taylor y su fuerte lucha por un mundo mejor

Elizabeth Taylor formalizó su activismo cuando se unió al AIDS Project de Los Ángeles a principios de los 80. En ese entonces no se tenía mucha información sobre el virus.

“Veía y veía estos las noticias sobre esta nueva enfermedad y me preguntaba por qué nadie estaba haciendo nada. Y luego me di cuenta de que yo era exactamente como los demás: no estaba haciendo nada para ayudar», comentó en alguna una entrevista con la revista Variety.

En 1985, la actriz de Cleopatra recriminó públicamente que su colega, el actor Rock Hudson —a quien Hollywood ya había castigado y rechazado por haber hecho pública su homosexualidad— fuera la comidilla de los medios de comunicación por tener sida.

Después de la muerte de Hudson ese mismo año, Elizabeth Taylor se convirtió en copresidente fundadora de la amfAR (la Fundación Estadounidense para la Investigación del SIDA). Recorrió el el mundo, haciendo un llamado de atención y recaudando fondos para la investigación y el cuidado del SIDA, más que cualquier otra celebridad.

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Como parte de su activismo incansable, Elizabeth Taylor acudió al Congreso estadounidense y le pidió a los legisladores a ampliar el apoyo a la investigación sobre el VIH y la ayuda a las personas que estaban desarrollando la enfermedad del sida.

Y cómo olvidar cuando, burlándose públicamente del presidente Ronald Reagan, consiguió que éste, por primera vez durante su gobierno, mencionara las palabras “VIH” y “sida” en un discurso público. Incluso consiguió que el presidente acudiera a un evento de la amfAR en 1987 para recaudar fondos.

Elizabeth Taylor, su activismo más allá del glamour

Filántropa, activista incansable y promotora del respeto a la diversidad, Taylor utilizó su invaluable poder e influencia para ayudar a cambiar la cara de Hollywood, esa que casi siempre se asocia con frivolidad, lujos y excesos. Y sí, Taylor tenía una debilidad por el glamour, y sobre todo con los diamantes.

Pero sin duda, lo más relevante es su ascenso a la fama. En los años 50 y 60 del siglo XX, Liz Taylor protagonizó algunas de sus películas más emblemáticas, como La gata sobre un tejado de zinc, De repente, el verano pasado, Cleopatra (por la cual cobró 1 millón de dólares, el pago más alto a una mujer en Hollywood hasta entonces) y La fierecilla domada.

En 1960, ganó su primer premio Oscar por su actuación en Butterfield 8 y, cuatro años más tarde, obtuvo su segunda estatuilla por el impactante papel que hizo en  ¿Quién teme a Virginia Woolf?. Tenía tan sólo 34 años de edad.

Su último papel protagónico fue en The Mirror Crack’d, de 1980, con lo cual daba paso a papeles secundarios pero también se abría paso al activismo, una actividad que desempeñó de lleno hasta sus últimos días con vida.

Luego de varios años con problemas de salud, murió el 23 de marzo de 2011. Parte de su fortuna fue donada por su familia a la Elizabeth Taylor AIDS Foundation para continuar con el activismo que ella misma fomentó.

Su funeral tuvo lugar al día siguiente en California, en una ceremonia privada. Taylor solicitó que el funeral comenzara con 15 minutos de retraso porque, como explicó su publicista, «quería llegar tarde a su propio funeral».

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