Estudiante de Filipinas convierte residuos comestibles en paneles solares

Estudiante de Filipinas convierte residuos comestibles en paneles solares

La curiosidad y la disciplina llevaron a este estudiante de Filipinas a ganar el premio ‘James Dyson’, que reconoce la creatividad en los jóvenes emprendedores.

Un estudiante en Filipinas se puso creativo y descubrió que al unir algunas frutas y verduras en descomposición, se formaba un material que absorbe la luz ultravioleta del sol y la convierte en energía renovable.

El creador de esta maravilla llamada Aureus, es Carvey Ehren Maigue, estudiante de la Universidad de Mapúa.

Aureus se fabrica a partir de residuos de cultivos y se puede colocar en paneles en ventanas y paredes. Permite que los fotones de alta energía sean absorbidos por partículas luminiscentes derivadas de frutas y verduras, que las remiten como luz visible.

A diferencia de los paneles solares, el sistema es efectivo incluso cuando no está directamente frente al sol, porque puede captar rayos ultravioleta a través de las nubes y rebotar en paredes, pavimentos y otros edificios.

“Ganar el premio James Dyson es tanto un principio como un final. Marcó el final de años de dudar de si mi idea tendría relevancia mundial. Quiero crear una mejor forma de energía renovable que utilice los recursos naturales del mundo, esté cerca de la vida de las personas, forjando caminos alcanzables hacia un futuro sostenible y regenerativo», dijo el estudiante de Filipinas, de 27 años.

James Dyson premia al ingenio estudiantil

El premio a su ingenio se tradujo en dinero en efectivo con el cual podrá desarrollar su invento.

En esta misma entrega de premios se reconoció a Judit Giró Benet, estudiante de posgrado de 23 años, por su Blue Box, el cual ofrece una alternativa sencilla en el hogar a la mamografía de rutina.

Benet, de Tarragona, España, y ahora estudiando en la Universidad de California, se inspiró en el diagnóstico de cáncer de mama de su madre. Y con el 40% de las mujeres que no asisten a sus mamografías, la necesidad de una alternativa menos invasiva y más accesible le vino a la mente. Su trabajo inicial exploró la evidencia de que los perros habían detectado cáncer en humanos después de olfatear su aliento.

Los premios James Dyson operan en 27 países y están abiertos a estudiantes y graduados recientes que estudian diseño de productos, diseño industrial e ingeniería. Pero sobre todo, reconoce y recompensa las soluciones de diseño imaginativas a problemas globales. ¡Bravo!

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