Un estudio describe una molécula capaz de almacenar luz solar y liberarla después como calor: básicamente guardar el sol en una botella.
La energía solar suele asociarse con paneles en los techos. Pero la ciencia está explorando otra idea: capturar la luz del sol y guardarla para usarla después. Un estudio publicado en la revista Science describe un avance en esta dirección gracias a una molécula capaz de almacenar energía solar y liberarla más tarde en forma de calor.
La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de California en Santa Bárbara y está liderada por la profesora Grace Han. El equipo desarrolló una molécula orgánica modificada llamada pirimidona, diseñada para absorber energía solar y conservarla durante largos periodos de tiempo dentro de enlaces químicos.
Cómo funciona almacenar el sol en una botella
La tecnología pertenece a un campo llamado MOST (Molecular Solar Thermal Storage), que busca almacenar energía solar directamente en moléculas. El proceso funciona así:
- La molécula absorbe la luz solar.
- La energía queda almacenada en su estructura química.
- Cuando se necesita, la molécula libera esa energía en forma de calor.
A diferencia de una batería tradicional, que guarda electricidad, este sistema almacena energía térmica directamente en enlaces químicos, lo que podría permitir conservar energía solar durante horas, días o incluso más tiempo sin pérdidas importantes.
Por qué es interesante para la transición energética
Uno de los grandes retos de la energía solar es que depende del momento del día. Los paneles generan electricidad cuando hay sol, pero la demanda energética continúa por la noche. Por eso el almacenamiento se ha convertido en uno de los desafíos clave de la transición energética.
Tecnologías como MOST buscan resolver ese problema desde otra perspectiva: capturar el sol cuando está disponible y liberarlo cuando se necesita. Si este tipo de sistemas evoluciona, podría utilizarse para calefacción, procesos industriales o almacenamiento de energía renovable.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la capacidad mundial de energía solar ha crecido de forma acelerada en la última década y ya supera 1 teravatio instalado, lo que convierte al almacenamiento energético en una prioridad para el futuro del sector.

Todavía es investigación, pero abre posibilidades
Aunque guardar el “sol en una botella” prometedor, todavía se encuentra en fase de laboratorio. Los investigadores trabajan ahora en mejorar la estabilidad de las moléculas y en encontrar formas eficientes de liberar la energía almacenada.
Aun así, el estudio muestra algo importante: la energía solar no solo se puede capturar con paneles, también puede guardarse dentro de moléculas diseñadas para almacenar luz.
El futuro energético está cerca
El trabajo liderado por Grace Han demuestra que la innovación en energía solar no se limita a los paneles. La posibilidad de almacenar luz solar dentro de una molécula y liberarla como calor cuando se necesite abre una línea de investigación con gran potencial.
En un mundo que busca reducir emisiones y depender menos de combustibles fósiles, avances como este recuerdan que el futuro energético no solo depende de producir energía limpia, sino también de aprender a guardarla mejor.
También podría interesarte: Paneles solares: la energía verde que impulsa comunidades y transforma el futuro



