Esta pareja ha salvado a 65 chimpancés en Liberia

Esta pareja ha salvado a 65 chimpancés en Liberia

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Jim y Jenny Desmond dedican su vida a rescatar a chimpancés huérfanos de Liberia. Son víctimas del comercio ilegal de su carne al matar a sus madres.

Jim y Jenny Desmond fundaron Liberia Chimpanzee Rescue & Protection (LCRP)​ en 2016, una asociación que trata de salvar de la extinción a estos chimpancés. Ellos han creado el hábitat natural donde estos primates pueden vivir seguros. La pareja estadounidense ha logrado el rescate y rehabilitación en pocos años de unos 65 chimpancés. Empezaron con 29 crías.

LCRP es hoy por hoy el primer y único santuario y centro de conservación de chimpancés en Liberia que rescata a chimpancés que son víctimas del comercio ilegal de carne de animales silvestres y mascotas. Más de 40 chimpancés huérfanos, casi todos menores de cinco años, están actualmente bajo el cuidado de LCRP.

Los chimpancés NO son mascotas

En la asociación dejan claro que rescatan a estos chimpancés huérfanos porque matan a sus madres y necesitan cuidados todo el tiempo. «Los chimpancés huérfanos en el santuario de LCRP en Liberia son víctimas del comercio de carne de animales silvestres cuyas madres fueron asesinadas. Solo están con nosotros porque necesitan atención 24/7 y están siendo rehabilitados para poder volver a vivir con los chimpancés, no son mascotas».

«Espero que la gente sepa que los chimpancés son importantes, pero que no se trata solo de los chimpancés, se trata de la forma en que cuidamos el mundo que nos rodea y nuestro propio mundo», dice Jenny Desmond.

En 2014, la presitigiosa etóloga Jane Goodall visitó a los Desmond en Liberia.

Desde la web llaman a proteger y cuidar a estos chimpancés y dan la opción de adoptar a uno de ellos y colaborar en sus gastos y en su protección en Liberia.

El santuario cuenta con 0.4 kilómetros cuadrados de bosque para el hábitat de los chimpancés. La zona se encuentra en Marshall Wetlands, una zona boscosa que se encuentra a poco más de un kilómetro del mar Atlántico.

«Matooke [chimpancé] cambió mi vida y la vida de mi esposo. Queríamos trabajar con la vida silvestre en ese momento, pero él lo dejó todo claro. Después de conocerlo, siempre que veía fotos de pequeñas caras de chimpancés en pequeñas cajas de metal en laboratorios de investigación, lo veía a él. No había duda de que teníamos que actuar sobre la base de nuestro amor por él, para ayudar a los demás. Fue una verdadera epifanía, pero no hubo vuelta atrás una vez que sucedió», declara Jenny Desmond.

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